En el corazón del capitalismo financiero moderno, las empresas estadounidenses están ofreciendo algo que los mercados llevan semanas esperando: evidencia concreta de que la prosperidad corporativa no es solo promesa, sino realidad medible. Con el 90% de las compañías del S&P 500 superando estimaciones y un momentum de guías de ganancias sin precedentes desde 2011, Wall Street contempla la posibilidad de que el estancamiento de junio haya sido una pausa, no un presagio. Lo que distingue este momento es que la prosperidad ya no pertenece solo a los gigantes tecnológicos, sino que se extiende com