Mendoza: cifras de empleo dejan de caer en primer trimestre de 2021

340 mil personas sin DNI quedaban sin acceso al Seguro Integral de Salud en 2021, afectando su protección sanitaria durante la pandemia.
Sin crecimiento económico nada se puede hacer
El ministro de Economía enfatiza que la expansión económica es requisito previo para cualquier otra política pública.

En el primer trimestre de 2021, el Perú alcanzó un umbral modesto pero significativo: las cifras de empleo dejaron de caer. El ministro Waldo Mendoza, con la cautela propia de quien conoce la distancia entre un dato y una promesa, advirtió que la verdadera recuperación exige crecimiento económico prolongado, no destellos aislados. Al mismo tiempo, el Estado reconocía que 340 mil peruanos sin DNI permanecían invisibles ante el sistema de salud en plena pandemia, recordándonos que la recuperación de un país no es solo un asunto de cifras, sino de quiénes quedan dentro y quiénes siguen afuera.

  • Tras meses de caída libre en el empleo, el primer trimestre de 2021 marcó una pausa en el descenso, pero no aún el inicio de una recuperación real.
  • Los empleadores se mantienen a la espera: contratar de nuevo exige certeza de que el crecimiento no será un espejismo de un solo trimestre.
  • El gobierno activa el programa Trabaja Perú para generar empleo directo en regiones descentralizadas, aunque el propio ministro lo reconoce como alivio temporal, no solución estructural.
  • Sectores como la agroexportación —que pasó de tierra ociosa a veinte mil millones de dólares anuales en dos décadas— se presentan como el modelo a replicar en silvicultura, acuicultura y turismo.
  • El presupuesto del SIS se refuerza con 250 millones de soles en 2021 y 500 millones en 2022, pero 340 mil personas sin DNI siguen sin poder acceder a ningún seguro de salud.
  • La recuperación económica y la cobertura sanitaria universal emergen como dos urgencias inseparables, ambas incompletas, ambas en disputa con el tiempo.

A mediados de 2021, el ministro de Economía Waldo Mendoza ofreció una señal de alivio medida: las cifras de empleo habían dejado de caer en el primer trimestre del año. No era una victoria, sino un punto de inflexión después de la caída libre que siguió a la contracción brutal del segundo trimestre de 2020. Mendoza fue cuidadoso en no sobreinterpretar el dato: el empleo, explicó, se recupera más lento que la producción, y los empleadores necesitan ver un crecimiento sostenido antes de volver a contratar con confianza.

Para el corto plazo, el gobierno apostaba por el programa Trabaja Perú, una iniciativa del Ministerio de Trabajo orientada a generar empleo directo en territorios descentralizados. Pero Mendoza era claro en que esas medidas eran apenas un complemento. Su convicción central era más simple y más exigente: sin crecimiento económico prolongado, ninguna política de empleo, reducción de pobreza ni recaudación fiscal podría funcionar de verdad.

El ministro también trazó una hoja de ruta productiva de largo aliento. Señaló a la agroexportación como el ejemplo más elocuente: en dos décadas, la costa peruana pasó de ser extensa pero poco productiva a generar cerca de veinte mil millones de dólares anuales en productos no tradicionales, gracias a leyes sectoriales, inversión en irrigación y modernización sanitaria. Ese modelo, argumentó, debería replicarse en silvicultura, acuicultura y turismo.

En paralelo, Mendoza abordó la crisis sanitaria que se cruzaba con la económica. Tras coordinar con el ministro de Salud, el gobierno asignó 250 millones de soles para el Seguro Integral de Salud en lo que restaba de 2021 y 500 millones para 2022, con la meta de que ningún peruano quedara sin cobertura. Sin embargo, una brecha persistía: 340 mil personas carecían de DNI y, por tanto, no podían acceder al SIS. Eran invisibles ante el Estado en el momento más crítico de la pandemia. La recuperación económica y la cobertura sanitaria universal se perfilaban, así, como dos caras de una misma urgencia: ambas necesarias, ambas aún inconclusas.

A mediados de 2021, cuando el Perú aún se recuperaba de la devastación económica que dejó la pandemia, el ministro de Economía y Finanzas Waldo Mendoza se permitió una observación cautelosa: las cifras de empleo habían dejado de caer. No era un triunfo rotundo, pero en el contexto de lo que había sucedido apenas un año antes, representaba un punto de inflexión. En una entrevista de sábado, Mendoza explicó que después de la contracción brutal del segundo trimestre de 2020, los números de desempleo habían estado en caída libre durante meses. Ahora, en el primer trimestre de 2021, esa caída se había detenido.

Pero Mendoza fue claro sobre las limitaciones de este avance. El empleo, señaló, no se recupera al mismo ritmo que la producción. Los empresarios y empleadores necesitaban ver una reactivación económica prolongada y sostenida antes de volver a contratar trabajadores con confianza. No bastaba con que la economía creciera un trimestre; necesitaban certeza de que el crecimiento iba a mantenerse. Mientras tanto, el gobierno buscaba paliar la situación a través del programa Trabaja Perú, una iniciativa del Ministerio de Trabajo diseñada para generar empleo directo en territorios descentralizados, aunque Mendoza reconocía que estas medidas de corto plazo eran apenas un complemento.

Para Mendoza, la verdadera solución residía en el crecimiento económico sostenido. "Para generar empleo, el crecimiento; para bajar la pobreza, el crecimiento; para recaudar más, el crecimiento", enfatizó. No era una posición ideológica, sino pragmática: sin expansión económica, argumentaba, ninguna otra política podría funcionar. Con crecimiento, en cambio, muchas cosas se volvían posibles.

El ministro también presentó una visión de largo plazo para impulsar la productividad nacional. Identificó sectores con potencial que aún no habían sido plenamente desarrollados: la silvicultura, la acuicultura y el turismo. Pero su ejemplo más contundente fue la agroexportación. Dos décadas atrás, explicó, la costa peruana era extensa pero poco productiva. Hoy, esa misma región generaba aproximadamente veinte mil millones de dólares anuales en productos agropecuarios no tradicionales. ¿Cómo se logró? A través de leyes especiales para el sector agrario, inversión en irrigación y modernización de los organismos de control sanitario como Senasa. Mendoza argumentaba que ese modelo debería replicarse: identificar sectores con capacidad productiva latente y mercados asegurados, luego impulsar su desarrollo con políticas públicas deliberadas.

En paralelo, Mendoza abordó una crisis sanitaria que se entrecruzaba con la económica. Había conversado con el ministro de Salud, Óscar Ugarte, sobre la urgencia de fortalecer el Seguro Integral de Salud. Una investigación interna del Ministerio de Economía había documentado algo alarmante: durante la pandemia, el acceso a un seguro de salud se había convertido en la diferencia entre la vida y la muerte. El gobierno respondió asignando doscientos cincuenta millones de soles para lo que restaba de 2021, y quinientos millones para todo 2022, con el objetivo de garantizar que ningún peruano quedara sin cobertura sanitaria.

Pero los números revelaban una brecha profunda. En pleno 2021, trescientas cuarenta mil personas carecían de documento nacional de identidad, y sin DNI no podían acceder al SIS. Estaban, en efecto, invisibles ante el Estado en el momento más crítico de una pandemia. La asignación presupuestaria buscaba cerrar esa grieta, aunque Mendoza no especificó cómo se resolvería el problema de quienes no tenían ni siquiera identidad legal. Lo que quedaba claro era que la recuperación económica y la cobertura sanitaria universal eran, para este gobierno, dos caras de la misma moneda: ambas necesarias, ambas urgentes, ambas incompletas.

El empleo no se genera al mismo ritmo que la producción, por lo que los empleadores necesitan una reactivación prolongada y sostenida
— Waldo Mendoza, ministro de Economía y Finanzas
Para generar empleo, el crecimiento; para bajar la pobreza, el crecimiento; para recaudar más, el crecimiento
— Waldo Mendoza
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el ministro insiste tanto en que el crecimiento económico es la solución a todo?

Model

Porque en ese momento, después de la caída de 2020, era verdad. Sin empresas que crecieran, no había dinero para contratar. Sin dinero en circulación, no había forma de financiar programas de empleo o salud. Era una lógica de escasez.

Inventor

Pero menciona que el empleo no crece al mismo ritmo que la producción. ¿Eso no sugiere que el crecimiento por sí solo no es suficiente?

Model

Exactamente. Mendoza está siendo honesto sobre una tensión real. Las empresas pueden producir más con menos trabajadores, gracias a la tecnología o la eficiencia. Por eso necesitaban crecimiento prolongado, no solo un trimestre de recuperación.

Inventor

¿Y el ejemplo de la agroexportación? ¿Por qué lo usa?

Model

Porque es el único sector que Perú había logrado transformar exitosamente en dos décadas. Pasó de ser una costa poco productiva a generar veinte mil millones de dólares. Es su prueba de que las políticas públicas deliberadas funcionan si se aplican bien.

Inventor

¿Qué pasa con esas trescientas cuarenta mil personas sin DNI?

Model

Quedan fuera del sistema. Sin identidad legal, no pueden acceder a seguros, no pueden trabajar formalmente, no existen para el Estado. En una pandemia, eso significa que nadie está contando si enferman o mueren.

Inventor

¿Entonces el dinero que asignaron al SIS resuelve el problema?

Model

Resuelve parte. Cubre a quienes tienen DNI. Pero no dice cómo se va a llegar a los que no lo tienen. Es un avance, pero incompleto.

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