La cultura no ocurre solo dentro de muros
En la avenida 23 de La Habana, donde el cine y la memoria popular se han entrelazado durante décadas, el Festival de Cine de Verano celebra su décima edición con Vivartes en 23, una propuesta que convierte la calle en sala, escenario y plaza a la vez. Desde julio hasta agosto de 2026, la cultura cubana —en sus formas más diversas— buscará su lugar bajo el cielo abierto, recordándonos que el arte comunitario es también un acto de resistencia y de pertenencia.
- La décima edición del Festival de Cine de Verano llega en un contexto de circunstancias complejas, y aun así apuesta por llenar la calle de música, cine y encuentro.
- La avenida 23, entre el Cine Chaplin y el ICAIC, se convierte en epicentro cultural de La Habana durante cinco semanas, de jueves a domingo desde las cinco de la tarde.
- Artistas como Buena Fe, David Blanco, la Orquesta Faílde y Annie Garcés confirman una programación que mezcla conciertos, descargas de trova, sesiones de DJ y diálogos con realizadores audiovisuales.
- Los domingos se reservan para la infancia, con animaciones del ICAIC y espectáculos pensados para los más pequeños, asegurando que ninguna generación quede fuera de la fiesta.
- El uso de energías alternativas para sostener el festival no es un tecnicismo: es la declaración de que la cultura cubana encontrará la manera de celebrarse, cueste lo que cueste.
La avenida 23 de La Habana tiene una relación larga y profunda con el cine cubano. Este verano, esa relación se renueva con Vivartes en 23, la propuesta cultural que acompaña la décima edición del Festival de Cine de Verano. Entre el 9 de julio y el 16 de agosto de 2026, el tramo entre las calles 10 y 12 —flanqueado por el Cine Chaplin y la sede del ICAIC— se transformará en un espacio abierto de encuentro, de jueves a domingo, a partir de las cinco de la tarde.
El programa va mucho más allá de las proyecciones. Filmes cubanos de distintas épocas compartirán cartel con pasacalles, presentaciones comunitarias, sesiones de DJ, descargas de trova y conciertos de artistas como David Blanco, Buena Fe, Toques del Río, Arnaldo Rodríguez y Talismán, la Orquesta Faílde y Annie Garcés. A eso se suman los intercambios directos entre el público y los actores y realizadores que dan vida a las historias en pantalla.
Los domingos tendrán un ritmo propio: serán jornadas dedicadas a la infancia, con animaciones de los Estudios del ICAIC y espectáculos pensados para niños y niñas. Y en una decisión que dice mucho sobre el momento que vive Cuba, el festival recurrirá a fuentes de energía alternativa para garantizar sus actividades —una apuesta concreta por mantener viva la cultura comunitaria cuando los recursos escasean.
La avenida 23 de La Habana, la calle que ha visto nacer más historias de cine que quizá cualquier otra en la isla, volverá a convertirse en escenario de encuentro cultural durante el verano. Vivartes en 23 regresa como parte de la décima edición del Festival de Cine de Verano, una iniciativa que teje juntos el cine, la música, la danza, el teatro y las expresiones culturales del barrio en un solo espacio abierto.
Desde el 9 de julio hasta el 16 de agosto de 2026, la avenida entre las calles 10 y 12 —justo en el corazón que forman el emblemático Cine Chaplin y la sede del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos— se transformará en un lugar de encuentro. De jueves a domingo, a partir de las cinco de la tarde, comenzarán las jornadas con proyecciones de filmes cubanos de distintas épocas. No se trata solo de ver películas: el programa incluye pasacalles, presentaciones de proyectos comunitarios, sesiones de DJ, descargas de trova tradicional y conciertos con artistas reconocidos de la isla.
La lista de participantes refleja la envergadura de la propuesta. David Blanco, Toques del Río, Buena Fe, Arnaldo Rodríguez y Talismán, la Orquesta Faílde y Annie Garcés ya han confirmado su presencia. Además habrá intercambios directos con actores, actrices y realizadores audiovisuales, momentos en los que el público podrá conversar con quienes crean las historias que ve en pantalla.
Los domingos tendrán un carácter especial: estarán dedicados a los niños y niñas con proyecciones de películas de animación producidas por los Estudios de Animación del ICAIC, acompañadas de espectáculos infantiles. Es una forma de asegurar que la fiesta cultural llegue a todas las edades.
Un detalle importante marca esta edición: Vivartes en 23 ha decidido recurrir a fuentes de energía alternativa para llevar a cabo sus actividades. En un contexto donde las circunstancias son complejas, esta decisión busca que el Festival de Cine de Verano sea, como lo plantea el comunicado oficial, la gran celebración que la familia cubana merece y necesita. No es un detalle menor: es una apuesta por mantener viva la cultura comunitaria incluso cuando los recursos son limitados.
Notable Quotes
Esta edición del Festival de Cine de Verano sea la gran fiesta que merece y necesita la familia cubana— Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC)
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué es importante que un festival de cine ocurra en la calle, en la avenida 23 específicamente?
Porque la avenida 23 no es solo una dirección. Es donde está el Cine Chaplin, donde está el ICAIC. Es el lugar donde La Habana ha visto películas durante décadas. Llevar el festival a la calle es decir que la cultura no ocurre solo dentro de muros.
¿Qué cambia cuando la gente puede hablar directamente con los actores y realizadores?
Todo. Deja de ser espectáculo pasivo. Alguien ve una película y luego puede preguntarle al director por qué eligió esa toma, ese actor. Es una conversación, no una transmisión.
Mencionas que usan energías alternativas. ¿Eso es una limitación o una elección?
Probablemente ambas cosas. Pero lo importante es que no detiene el festival. Dice que incluso con dificultades, la cultura sigue siendo prioridad.
¿Por qué dedicar domingos completos a películas infantiles?
Porque la cultura no es solo para adultos. Y porque si los niños crecen viendo cine en la calle, en comunidad, entienden que la cultura es de todos, no algo que consumes en privado.
¿Qué significa que sea la décima edición?
Que esto lleva una década ocurriendo. No es un experimento. Es tradición ya. La gente sabe que en verano, en 23, hay cine y música.