El estigma solo empeorará las cosas e impedirá terminar con el brote
219 casos confirmados en 20 países no endémicos, concentrados en Reino Unido (71), España (51) y Portugal (37) al 25 de mayo. La mayoría de casos presentan síntomas leves; la tasa de letalidad es del 3,6% según el clado de África occidental detectado en Europa.
- 219 casos confirmados en 20 países no endémicos al 25 de mayo de 2022
- Reino Unido (71), España (51) y Portugal (37) concentran la mayoría de casos
- Tasa de letalidad del 3,6% según el clado de África occidental
- Vacuna JYNNEOSTM con 85% de efectividad, pero no ampliamente disponible
- Síntomas duran entre 2 y 4 semanas y desaparecen sin tratamiento en la mayoría de casos
Se reportan 219 casos confirmados de viruela del mono en 20 países no endémicos al 25 de mayo de 2022. La OMS asegura que el brote aún puede contenerse, aunque la transmisión entre humanos es posible principalmente por contacto cercano.
A finales de mayo de 2022, el mundo se enfrentaba a un brote de viruela del mono que había cruzado las fronteras de África por primera vez en años. El Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades reportaba 219 casos confirmados en 20 países donde la enfermedad no era endémica, una situación que las autoridades sanitarias calificaban de atípica. El primer caso fuera de África se detectó en Reino Unido el 7 de mayo, pero desde entonces los números crecían casi a diario. España e Portugal se sumaban rápidamente a la lista, con 51 y 37 casos respectivamente, mientras que Canadá reportaba 15 contagios y Estados Unidos 9. Argentina, Australia, Israel, Suiza, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos también confirmaban presencia del virus.
La enfermedad en cuestión es una infección viral zoonótica causada por un ortopoxvirus, primo cercano del virus de la viruela humana pero significativamente menos letal. Aunque su nombre sugiere que los monos son los principales portadores, la realidad es que roedores como los lirones y los perros de las praderas son los reservorios naturales del patógeno. El virus fue descrito científicamente en 1958, pero no se detectó en humanos hasta 1970 en el Congo. Durante décadas, los brotes se mantuvieron confinados a las selvas tropicales de África central y occidental, donde estos animales viven naturalmente. El brote de 2022 representaba un cambio preocupante en ese patrón.
Los síntomas de la viruela del mono se presentan en dos fases bien definidas. Tras un período de incubación de entre 6 y 16 días, comienza la fase de invasión, caracterizada por fiebre alta, dolor de cabeza intenso, inflamación de los ganglios linfáticos, dolor lumbar y debilidad general. Entre uno y tres días después de que aparece la fiebre, surge la erupción cutánea. Las lesiones comienzan típicamente en la cara, afectando al 95 por ciento de los pacientes, y luego se extienden al resto del cuerpo, con predilección por las palmas de las manos y las plantas de los pies en el 75 por ciento de los casos. Las lesiones evolucionan desde manchas planas a ampollas llenas de líquido, luego a pústulas, y finalmente a costras que desaparecen completamente en tres semanas. El número de lesiones varía desde pocas hasta varios miles, y pueden afectar también las mucosas de la boca en el 70 por ciento de los casos, los genitales en el 30 por ciento, y en algunos casos los ojos. Los síntomas generalmente desaparecen por sí solos en dos a cuatro semanas sin necesidad de tratamiento específico.
La mortalidad de esta enfermedad es considerablemente menor que la de la viruela humana. El clado de África occidental, que es el que se ha detectado en los casos europeos, presenta una tasa de letalidad del 3,6 por ciento según estudios realizados en países africanos. En los países donde la enfermedad es endémica, entre el 3 y el 6 por ciento de los casos han resultado en muerte, principalmente entre niños y personas con sistemas inmunológicos comprometidos. Las complicaciones graves incluyen infecciones secundarias de la piel, neumonía, confusión mental e infecciones oculares que pueden causar pérdida de visión. Sin embargo, la mayoría de los casos reportados en el brote de 2022 presentaban síntomas leves.
La transmisión del virus ocurre de varias maneras. El contacto directo con animales infectados, especialmente roedores, es la ruta de contagio original. Entre humanos, la transmisión requiere contacto físico cercano con las lesiones, los fluidos corporales o las costras de una persona infectada. Las costras son particularmente infecciosas. El virus también puede propagarse a través de objetos contaminados como ropa, sábanas, toallas y utensilios de cocina. El riesgo de contagio aumenta significativamente en contextos de convivencia cercana o relaciones sexuales. Según los reportes del ECDC, la mayoría de los casos detectados en el brote de 2022 se presentaban en hombres jóvenes que se identificaban como hombres que tenían sexo con hombres, lo que llevó a la OMS a emitir una advertencia clara contra la estigmatización de grupos específicos, enfatizando que tal estigma solo dificultaría el control del brote.
La prevención se basa en medidas de aislamiento y protección. Las personas infectadas deben aislarse y cubrir sus lesiones. Quienes conviven con un enfermo deben usar mascarillas médicas, especialmente si el paciente tose o tiene lesiones en la boca. El contacto piel con piel debe evitarse, y si es inevitable, deben usarse guantes desechables. El lavado frecuente de manos con agua y jabón es esencial, especialmente después de cualquier contacto con la persona infectada o sus pertenencias. La ropa, las sábanas y los utensilios del enfermo deben lavarse con agua tibia y detergente, y las superficies contaminadas deben desinfectarse adecuadamente.
En cuanto a la protección farmacológica, existe una vacuna aprobada llamada JYNNEOSTM, también conocida como Imvamune o Imvanex, producida por la farmacéutica danesa Bavarian Nordic. Datos previos de su uso en África sugieren una efectividad de al menos el 85 por ciento para prevenir la viruela del mono. Una segunda opción es la ACAM2000, fabricada por Emergent Product Development, que ofrece cierta protección aunque es menos específica. La OMS señalaba que Imvamune, aprobada en 2019, aún no estaba ampliamente disponible en mayo de 2022, aunque se estaba trabajando con el productor para mejorar su acceso. Además, las personas que habían sido vacunadas contra la viruela humana en el pasado también tenían cierta protección cruzada. Aunque la OMS aseguraba que el brote aún podía contenerse, la velocidad de propagación y la falta de disponibilidad generalizada de vacunas planteaban desafíos significativos para controlar la situación en los meses venideros.
Citações Notáveis
Es inadmisible estigmatizar a las personas por una enfermedad. El estigma solo empeorará las cosas e impedirá terminar con este brote lo más rápido posible— Organización Mundial de la Salud (OMS)
La probabilidad de una mayor propagación del virus a través del contacto cercano, por ejemplo durante las actividades sexuales entre personas con múltiples parejas sexuales, se considera alta— Andrea Ammon, directora del ECDC
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué este brote en países no africanos es tan preocupante si la enfermedad existe desde hace décadas?
Porque durante 50 años el virus se mantuvo confinado a las selvas de África central y occidental. El hecho de que ahora aparezca simultáneamente en 20 países diferentes sugiere que algo en la cadena de transmisión ha cambiado. No sabemos aún si es un cambio en el comportamiento del virus, en los patrones de viaje humano, o en las condiciones que permiten su propagación.
Los reportes mencionan que la mayoría de los casos son hombres jóvenes. ¿Eso significa que el virus discrimina por género?
No. Lo que significa es que en este momento, el virus se está propagando principalmente a través de redes de contacto cercano específicas. La OMS fue muy clara en advertir contra la estigmatización: el virus no elige a quién infecta. Si el patrón de transmisión fuera diferente, veríamos un perfil demográfico diferente. El peligro real es que el estigma haga que las personas no busquen atención médica.
Si la mayoría de los casos son leves, ¿por qué tanta alarma?
Porque leve no significa sin riesgo. Una tasa de mortalidad del 3,6 por ciento puede parecer baja, pero cuando tienes cientos de miles de personas infectadas, eso se convierte en miles de muertes. Y los casos graves pueden causar ceguera permanente. Además, los niños y las personas inmunodeprimidas corren riesgo desproporcionado.
¿La vacuna que existe es suficiente para detener esto?
Teóricamente, una vacuna con 85 por ciento de efectividad podría ser muy útil. Pero en mayo de 2022 apenas estaba disponible. El productor no había anticipado una demanda global. Eso es el cuello de botella real: no es que no tengamos herramientas, es que no las tenemos en cantidad suficiente ni distribuidas donde se necesitan.
¿Qué tan fácil es contagiarse en la vida cotidiana?
Más difícil que el COVID, más fácil que la viruela humana. Necesitas contacto directo con las lesiones o los fluidos. Un apretón de manos casual no es suficiente. Pero si compartes cama, ropa o toallas con alguien infectado, el riesgo es alto. Por eso el contacto sexual es una ruta de transmisión tan eficiente: es contacto piel con piel prolongado.
¿Cuál es el escenario peor que podría ocurrir?
Que el virus mute de una manera que lo haga más transmisible o más letal. O que se propague tan rápido que los sistemas de salud no puedan rastrear los contactos. Por ahora, la OMS dice que el brote aún puede contenerse. Pero eso depende de que los países actúen rápido y que la gente no tenga miedo de reportar síntomas.