Escribió cada paso, incluso qué haría con la motocicleta cuando se acabara la nafta
En la madrugada de un miércoles en Junín, Argentina, un hombre ejecutó un plan escrito con semanas de antelación: matar a Mercedes Errapan y huir con su hija de 7 años a través de casi 90 kilómetros de ruta y campo. La premeditación documentada en cartas manuscritas convierte este femicidio en un recordatorio brutal de que la violencia más devastadora no siempre nace del impulso, sino de la voluntad fría y calculada. La niña fue rescatada con vida; su madre, no.
- Sebastián Bonafe ingresó a la vivienda de Mercedes Errapan antes del amanecer y la asesinó de un disparo en el baño, dejando a su hija de 7 años como testigo y rehén involuntaria.
- Las cartas halladas en su domicilio revelan que el crimen, la ruta de escape y hasta el entierro de la motocicleta estaban escritos con detalle, descartando cualquier hipótesis de violencia espontánea.
- Durante horas, Bonafe se desplazó con la menor a pie, en moto y haciendo dedo, mientras las cámaras de seguridad documentaban cada tramo de una fuga de casi 90 kilómetros hacia Pergamino.
- Acorralado en un cañaveral por efectivos policiales, apoyó un cuchillo en el cuello de la niña y amenazó con matarla, llevando la crisis a su punto más extremo.
- El operativo concluyó con Bonafe esposado y la menor rescatada ilesa; las pruebas audiovisuales y los objetos secuestrados ahora reconstruirán la cronología exacta del femicidio.
La mañana del miércoles en Junín comenzó en silencio y terminó en tragedia. A las 5.11, Sebastián Daniel Bonafe, de 36 años, saltó el paredón de la casa de Mercedes Errapan. Tres horas después, ella yacía muerta de un disparo en el baño de su propia vivienda. A las 7.59, las cámaras de seguridad lo captaron alejándose a pie por las calles de la ciudad con la hija de la víctima, una niña de 7 años, de la mano.
Lo que siguió no fue una huida improvisada. En el domicilio de Bonafe, los investigadores encontraron cartas manuscritas donde había detallado el asesinato, la ruta de escape y los controles policiales que pensaba evitar. Incluso había anotado que enterraría la motocicleta cuando se quedara sin nafta, y llevaba consigo el pico para hacerlo. Nada era un arrebato: era un plan meditado, escrito, ensayado.
Tras abandonar la moto, Bonafe y la niña hicieron dedo en la ruta. Un docente los llevó hasta el centro de Pergamino, donde las cámaras los registraron entrando a un kiosco sobre la avenida de Mayo. Pero la persecución ya los alcanzaba. Al advertir la presencia policial, Bonafe se internó en un cañaveral con la menor y, rodeado de efectivos, apoyó un cuchillo contra el cuello de la niña.
El operativo terminó con él reducido y esposado, y la niña rescatada sin heridas. Las imágenes de cada tramo de la fuga, junto con el bolso, las prendas y las herramientas halladas en el lugar, forman ahora el expediente que reconstruirá, hora por hora, lo que ocurrió entre el amanecer en Junín y la captura en Pergamino.
La mañana del miércoles comenzó con un crimen meticulosamente planeado. Sebastián Daniel Bonafe, de 36 años, saltó el paredón de la casa de Mercedes Errapan a las 5.11 de la mañana. Tres horas después, había disparado a Errapan en el baño de su propia vivienda. A las 7.59, las cámaras de seguridad lo registraron caminando rápidamente por una calle de Junín junto a la hija de la víctima, una niña de 7 años. Llevaba el cuerpo de su madre tendido en el piso.
Lo que siguió fue una fuga de casi 90 kilómetros que quedó documentada en una serie de videos que ahora reconstruyen cada paso de Bonafe desde el momento del crimen hasta su captura. Después de abandonar la ciudad a pie con la niña, consiguió una motocicleta. A las 10.34, las cámaras lo captaron circulando por la Ruta Nacional 188 en dirección a Pergamino. Cuando la nafta se agotó, tenía un plan: enterrar la moto. Lo había escrito en una de las cartas manuscritas que los investigadores encontrarían más tarde en su domicilio. "A la moto, cuando se termine la nafta, la entierro porque me llevé el pico para eso", había anotado.
La planificación del crimen era obsesiva. En su casa, la Dirección de Investigaciones Criminales halló cartas donde Bonafe había detallado no solo el asesinato que pretendía cometer, sino también la ruta de escape y los caminos alternativos que usaría para evadir los controles policiales. Nada era improvisado. Nada era un arrebato de violencia. Era un plan escrito, meditado, ensayado mentalmente durante días.
Abandonada la motocicleta, Bonafe y la niña hicieron dedo. Un docente los levantó en la ruta y los llevó hasta el centro de Pergamino. Poco después, las cámaras de seguridad los registraron entrando a un kiosco sobre la avenida de Mayo. Pero la persecución policial ya estaba en marcha. Cuando Bonafe advirtió la presencia de los efectivos, se internó en un cañaveral con la menor. Allí, rodeado, apoyó un cuchillo contra el cuello de la niña y amenazó con matarla.
Los videos del operativo muestran el desenlace. Bonafe sale del cañaveral reducido, esposado, rodeado de policías. La menor fue rescatada ilesa. Entre los elementos hallados en el lugar estaban un bolso azul con prendas de vestir y una herramienta que podría ser un martillo o un pico, todos preservados para determinar cuándo fueron utilizados. Las imágenes audiovisuales, junto con los objetos secuestrados, ahora servirán para reconstruir la cronología exacta de lo que sucedió en esas horas entre el amanecer y la detención en Pergamino.
Notable Quotes
A la moto, cuando se termine la nafta, la entierro porque me llevé el pico para eso— Sebastián Bonafe, en cartas manuscritas halladas en su domicilio
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que alguien planifique algo así con tanto detalle?
Las cartas que encontraron muestran que no fue un impulso. Bonafe escribió cada paso, cada ruta alternativa, incluso qué haría con la motocicleta. Eso es lo que asusta: la frialdad de la premeditación.
¿Y la niña? ¿Cómo sobrevivió a eso?
Fue rescatada ilesa. Pero estuvo con él durante toda la fuga, casi 90 kilómetros. Vio lo que pasó. Eso es lo que los investigadores tendrán que procesar ahora, más allá de las pruebas audiovisuales.
¿Por qué se entregó al final?
Cuando lo rodearon en el cañaveral, amenazó con matarla. Pero algo cambió. Quizás supo que no había salida. Los videos muestran a un hombre que sale esposado, ya reducido. La negociación funcionó.
¿Qué rol tuvieron las cámaras en todo esto?
Fueron cruciales. Lo captaron a las 7.59 caminando con la niña, a las 10.34 en la ruta. Cada movimiento quedó registrado. No hay versión alternativa de los hechos. Solo la evidencia.
¿Qué pasa ahora con las pruebas que encontraron?
El bolso, la herramienta, las cartas manuscritas. Todo eso va a servir para establecer exactamente cuándo ocurrió cada cosa, qué intenciones tenía. La cronología completa del crimen.