Rusia lanza con éxito el cohete pesado Angará-A5 desde Plesetsk

El Angará-A5 se elevó conforme a lo planeado hacia la base lunar que Rusia imaginaba
Rusia lanzó exitosamente su cohete de clase pesada como primer paso hacia una presencia permanente en la Luna.

En la madrugada del 14 de diciembre de 2020, Rusia elevó desde el cosmódromo de Plesetsk el cohete pesado Angará-A5, completando con éxito su segunda prueba de vuelo seis años después de la primera. El lanzamiento no es solo un hito técnico: es la afirmación de que Rusia posee las herramientas para aspirar a una presencia humana permanente en la Luna. En la carrera silenciosa por el cosmos, cada despegue exitoso es también una declaración de soberanía y propósito.

  • A las 8:50 hora de Moscú, el Angará-A5 despegó sin contratiempos y separó su carga útil doce minutos después, validando años de desarrollo ingenieril.
  • El programa había permanecido en un compás de espera desde su primer vuelo en 2014, y la presión por demostrar resultados concretos era considerable.
  • Roscosmos no solo busca llegar a la Luna: su ambición declarada es construir una base de larga duración en la superficie lunar, lo que exige un lanzador pesado y confiable.
  • El cohete, desarrollado íntegramente con tecnología rusa, se convierte en un símbolo estratégico en un momento de intensa competencia espacial entre potencias globales.
  • Aunque este vuelo transportó un modelo de nave y no carga operativa real, el mensaje es inequívoco: el sistema funciona y los próximos pasos apuntan a misiones lunares reales.

A las 8:50 de la mañana del 14 de diciembre de 2020, el cohete Angará-A5 se elevó desde el cosmódromo de Plesetsk, en el noroeste de Rusia. Doce minutos y veintiocho segundos después, la etapa superior Briz-M y un modelo de nave espacial se separaron limpiamente del lanzador. Los equipos de las Fuerzas Aeroespaciales rusas y de Roscosmos observaron el despegue sin contratiempos.

Era solo la segunda prueba de vuelo del Angará-A5 desde su debut en 2014, y su éxito representaba un hito significativo en un programa que había avanzado de forma gradual. A finales de 2018, Dmitri Rogozin, entonces director de Roscosmos, había anunciado que este cohete sería el vehículo central para las futuras misiones lunares rusas, con un objetivo que iba más allá de simples aterrizajes: construir una base de larga duración en la superficie de la Luna.

Esa visión marca un cambio profundo en la estrategia espacial rusa, orientada ahora hacia una presencia sostenida y no meramente exploratoria. Para hacerla realidad, Rusia necesitaba un lanzador pesado y confiable, y el Angará-A5 —desarrollado íntegramente con tecnología nacional— se posiciona como esa herramienta clave.

Aunque el vuelo del 14 de diciembre no transportó carga operativa real, su propósito era demostrar que el sistema funciona tal como fue diseñado. En un contexto de creciente competencia espacial entre potencias, cada lanzamiento exitoso es también una afirmación de capacidad soberana. El despegue de Plesetsk fue un paso más en un viaje que, según Roscosmos, apenas está comenzando.

A las 8:50 de la mañana, hora de Moscú, el cohete Angará-A5 se elevó desde el cosmódromo de Plesetsk en el noroeste de Rusia. Doce minutos y veintiocho segundos después, la carga útil —una etapa superior llamada Briz-M y un modelo de nave espacial— se separó limpiamente de la tercera etapa del lanzador. El despegue transcurrió conforme a lo planeado. Los ingenieros de las Fuerzas Aeroespaciales rusas y los equipos de Roscosmos, la corporación estatal de tecnología espacial, observaron cómo el cohete de clase pesada completaba su trayectoria inicial sin contratiempos.

Este lanzamiento del 14 de diciembre de 2020 representaba un hito importante en la trayectoria del Angará-A5, un vehículo de carga que Rusia ha estado desarrollando durante años. El primer ensayo de vuelo del cohete había ocurrido seis años antes, en 2014, cuando la agencia espacial rusa lo probó por primera vez. Desde entonces, el programa había avanzado de manera gradual, con cada prueba aportando datos valiosos sobre el desempeño del sistema.

Lo que distingue este lanzamiento no es solo su éxito técnico, sino lo que representa para los planes más ambiciosos de Rusia en el espacio. A finales de 2018, Dmitri Rogozin, entonces jefe de Roscosmos, había declarado públicamente que el Angará-A5 sería el caballo de batalla para las futuras misiones lunares rusas. No se trataba simplemente de enviar sondas o rovers a la Luna, sino de algo más permanente: Roscosmos tenía la intención de construir una base de larga duración en la superficie lunar.

Esta base lunar representaba un cambio en la estrategia espacial rusa. Mientras que las misiones lunares históricas se habían enfocado en aterrizajes puntuales y exploraciones limitadas, la visión de Roscosmos apuntaba hacia una presencia sostenida en la Luna. Para lograr esto, necesitaban un lanzador capaz de transportar cargas pesadas de manera confiable. El Angará-A5, con su capacidad de carga, se posicionaba como la herramienta clave para hacer realidad esa ambición.

El éxito del lanzamiento de diciembre validaba años de inversión en ingeniería y desarrollo. Cada componente del cohete —desde los motores hasta los sistemas de guía— había sido probado y refinado. La etapa superior Briz-M, responsable de colocar la carga en órbita después de la separación, funcionó según lo esperado. Aunque el lanzamiento de ese día llevaba un modelo de nave espacial y no una carga operativa real, el propósito era claro: demostrar que el sistema funcionaba como se había diseñado.

Para Rusia, el Angará-A5 representaba más que un logro técnico. En un contexto geopolítico donde múltiples naciones competían por la supremacía espacial, tener un lanzador pesado confiable era un símbolo de capacidad y determinación. El cohete era enteramente ruso, desarrollado con tecnología nacional, lo que lo hacía estratégicamente importante más allá de sus especificaciones técnicas.

Mientras el mundo observaba, los planes para la base lunar rusa seguían adelante. Roscosmos no había revelado un cronograma detallado, pero la intención era clara: en los años venideros, el Angará-A5 llevaría los componentes necesarios para establecer una presencia humana permanente en la Luna. Cada lanzamiento exitoso acercaba a Rusia a esa meta. El despegue de Plesetsk ese 14 de diciembre era un paso más en un viaje que apenas estaba comenzando.

Rusia recurrirá al cohete portador de clase pesada Angará-A5 para sus misiones a la base estable que planea erigir en la Luna
— Dmitri Rogozin, jefe de Roscosmos (2018)
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Rusia necesitaba un cohete de clase pesada específicamente? ¿No podría usar lo que ya tenía?

Model

Un cohete de clase pesada puede llevar mucha más carga útil a órbita. Para construir una base lunar real —no solo visitar, sino quedarse— necesitas transportar módulos de hábitat, sistemas de soporte vital, equipos científicos. Los cohetes más pequeños no pueden hacerlo de manera eficiente.

Inventor

¿Cuánto tiempo llevó desarrollar el Angará-A5 desde el primer lanzamiento en 2014 hasta este de 2020?

Model

Seis años de pruebas y refinamientos. Eso es relativamente rápido en la industria espacial, pero cada lanzamiento de prueba genera datos que permiten mejorar el siguiente. No es un proceso que pueda apresurarse sin riesgos.

Inventor

¿Qué tan realista es realmente la idea de una base lunar permanente?

Model

Técnicamente es posible. Otros países lo están considerando también. Lo que hace que sea un desafío real es mantener la financiación, resolver los problemas de soporte vital en un ambiente hostil, y coordinar múltiples lanzamientos. El Angará-A5 es la herramienta; la voluntad política y el presupuesto son lo difícil.

Inventor

¿Este lanzamiento cambió algo en la carrera espacial global?

Model

No de manera dramática, pero sí fue un recordatorio de que Rusia seguía siendo un actor serio en la exploración espacial. En 2020, con las tensiones geopolíticas altas, demostrar capacidad tecnológica tiene peso más allá de lo técnico.

Inventor

¿Qué pasó con ese modelo de nave espacial que llevaba?

Model

Era una prueba de carga. No tenía tripulación ni instrumentos científicos reales. Su único propósito era validar que el cohete podía colocar algo en órbita correctamente. Una vez que confirmaron que funcionaba, el modelo cumplió su misión.

Contact Us FAQ