Potente rayo nube-tierra en CDMX fue detectado por sismógrafos de la zona

La corriente eléctrica viajó directamente desde la nube hasta golpear el suelo
Lo que distingue a una descarga nube-tierra de otros tipos de rayos y la hace particularmente peligrosa.

En la noche del 19 de junio, la Ciudad de México fue testigo de un rayo de una violencia poco común: una descarga nube-tierra de -59 kiloamperios que no solo iluminó el cielo poniente y estremeció puertas y ventanas en varias alcaldías, sino que dejó su huella en los sismógrafos de la capital, instrumentos diseñados para escuchar a la tierra, no al cielo. En una megalópolis de más de veinte millones de personas, la naturaleza recordó, una vez más, que sus fuerzas más antiguas no piden permiso ni avisan con cortesía.

  • A las 22:46 horas, un rayo de intensidad casi el doble del promedio mundial sacudió el cielo de la CDMX, generando una onda de choque que hizo temblar ventanas desde Roma Norte hasta Ecatepec.
  • La descarga, clasificada informalmente como 'rugidor furioso', viajó directamente desde la base de una nube hasta golpear el suelo, convirtiéndola en uno de los tipos de rayo más letales que existen.
  • La vibración acústica fue tan brutal que los sismógrafos de la ciudad —instrumentos pensados para medir terremotos— la registraron como si la tierra misma hubiera dado un golpe.
  • Cámaras de monitoreo desde la Torre Latinoamericana, la Basílica de Guadalupe y el Zócalo capturaron el rayo ramificándose desde Chapultepec hasta Azcapotzalco, documentando su trayectoria en tiempo real.
  • Cientos de testigos inundaron las redes sociales con sus testimonios, convirtiendo un fenómeno de segundos en un evento colectivo que la ciudad tardará en olvidar.

La noche del 19 de junio, a las 22:46 horas, un rayo atravesó el cielo de la Ciudad de México con una violencia que rebasó lo ordinario. No fue una descarga cualquiera: se trató de un rayo nube-tierra, el tipo considerado entre los más peligrosos porque la corriente eléctrica viaja directamente desde la base de la nube hasta impactar el suelo sin disiparse en la atmósfera.

El estruendo resonó en múltiples alcaldías. Habitantes de Roma Norte, Condesa, Narvarte e incluso Ecatepec reportaron haber sentido el impacto físicamente: puertas y ventanas se estremecieron por la onda de choque acústica. Lo verdaderamente extraordinario fue que esa vibración resultó suficientemente intensa para ser captada por los sismógrafos de la capital, instrumentos diseñados para medir movimientos de la tierra, no fenómenos del cielo.

Las cámaras de Webcams México documentaron el evento desde varios ángulos. Desde la plancha del Zócalo se vio al rayo ramificarse desde Chapultepec hasta Azcapotzalco. La Torre Latinoamericana y la Basílica de Guadalupe también lo registraron, trazando la geografía de una descarga que cruzó la ciudad de poniente a norte.

Los registros de Sismo Alerta Mexicana confirmaron una intensidad de -59 kiloamperios, casi el doble del rango promedio de 30 a 40 kA. Los expertos lo clasificaron informalmente como un 'rugidor furioso': según la Organización Meteorológica Mundial, este tipo de fenómeno está compuesto por varias descargas sucesivas que crean un efecto estroboscópico visible desde grandes distancias. En una ciudad de más de veinte millones de personas, fue un recordatorio brutal de que la naturaleza, cuando decide hablar, lo hace en un idioma que ningún instrumento humano puede ignorar.

La noche del 19 de junio en la Ciudad de México, a las 22:46 horas, un rayo atravesó el cielo con tal violencia que los sismógrafos de la zona lo registraron como si fuera un temblor. No fue un fenómeno meteorológico ordinario. Fue una descarga nube-tierra, el tipo de rayo considerado entre los más peligrosos porque la corriente eléctrica no se disipa en la atmósfera sino que viaja directamente desde la base de la nube hasta impactar el suelo con toda su fuerza.

La descarga iluminó el firmamento sobre la zona poniente de la capital y el estruendo del trueno resonó a través de múltiples alcaldías. Habitantes de Roma Norte, Condesa, Narvarte e incluso Ecatepec en el Estado de México reportaron haber sentido y escuchado el impacto. Las puertas y ventanas de varias viviendas se estremecieron por la onda de choque acústica. Lo que hizo extraordinario este evento fue que la vibración del suelo provocada por la fuerza del sonido fue lo suficientemente intensa para ser detectada por los instrumentos sísmicos instalados en la ciudad, normalmente reservados para medir movimientos de la tierra.

Gracias a las cámaras de monitoreo en tiempo real de Webcams México, el fenómeno quedó registrado desde múltiples perspectivas. La Torre Latinoamericana capturó la descarga en dirección al Palacio de Bellas Artes. La Basílica de Guadalupe en La Villa también lo documentó. Desde la plancha del Zócalo, en el Gran Hotel, se vio el rayo ramificarse desde Chapultepec con su punto final en Azcapotzalco, trazando un arco de destrucción potencial a través de la ciudad.

Lo que distingue a este rayo de otros es su intensidad. Según los registros de Sismo Alerta Mexicana, la descarga alcanzó -59 kiloamperios. Para poner esto en contexto, un rayo promedio oscila entre 30 y 40 kiloamperios. Este superaba significativamente esos números, lo que llevó a los expertos a clasificarlo informalmente como un "rugidor furioso". La Organización Meteorológica Mundial describe estos rayos como fenómenos compuestos de varias descargas sucesivas, extraordinariamente brillantes, que crean un efecto parpadeante y de luz estroboscópica que puede verse desde grandes distancias.

El evento fue capturado por cámaras de vigilancia y documentado por cientos de testigos que compartieron sus experiencias en redes sociales. Lo inusual no fue solo la intensidad, sino que un fenómeno atmosférico dejara una huella tan clara en los instrumentos diseñados para medir el movimiento de la tierra. La vibración acústica fue tan potente que atravesó el aire y se transmitió al suelo con suficiente energía para ser registrada por equipos sísmicos. En una ciudad de más de 20 millones de habitantes, fue un recordatorio de la fuerza bruta de la naturaleza y de cuán poco predecibles pueden ser sus manifestaciones.

Este tipo de rayo es considerado como uno de los más peligrosos, debido a su contacto directo con la superficie terrestre
— Fuentes de monitoreo meteorológico
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué un rayo fue detectado por sismógrafos? Eso parece inusual.

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La onda de choque acústica del trueno fue tan potente que vibró el suelo. Los sismógrafos miden vibraciones terrestres, así que captaron esa energía transmitida a través del terreno.

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¿Qué hace que este rayo en particular fuera tan peligroso?

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Era una descarga nube-tierra, lo que significa que la electricidad viajó directamente desde la nube hasta golpear el suelo. No se disipó en el aire. Además, su intensidad de -59 kiloamperios casi duplicaba el promedio normal.

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¿Cómo es posible que haya sido visto desde tantos puntos de la ciudad?

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Se ramificó desde Chapultepec hasta Azcapotzalco, cubriendo una distancia considerable. Las cámaras de monitoreo en diferentes torres y edificios históricos lo capturaron desde distintos ángulos.

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¿Hubo daños reportados?

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Los testimonios mencionan que el trueno fue tan fuerte que cimbraba puertas y ventanas. Pero el registro se enfoca más en la intensidad del fenómeno que en daños específicos.

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¿Qué significa "rugidor furioso"?

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Es una clasificación informal de los meteorólogos para rayos que superan significativamente la intensidad normal. Este rayo entró en esa categoría por su potencia excepcional.

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