Desde las aguas heladas del mar de Groenlandia, un veracruzano contempló el eclipse total de sol el 12 de agosto de 2026, a bordo de un crucero ártico rodeado de viajeros de todo el mundo. Jesús Armando Lezama no vivió el dramático oscurecimiento que conocen quienes observan desde latitudes bajas, sino una penumbra suave y gris propia del verano polar, donde el sol nunca se pone del todo. Lo que hizo memorable el momento no fue solo la distancia geográfica, sino el gesto íntimo que lo conectó con su infancia: un recipiente con agua usado como espejo, el mismo método que empleó en 1991 siendo n