Durante más de dos décadas, casi mil setecientos adultos llevaron consigo, sin saberlo, una pregunta guardada en archivos de los años ochenta: ¿qué hace el cerebro cuando simplemente recibe? Los resultados, publicados en Alzheimer's & Dementia, revelan que quienes veían televisión muy frecuentemente en la mediana edad presentaron, años después, menor volumen cerebral y más lesiones en la sustancia blanca, marcas silenciosas del tiempo pasado en reposo cognitivo. El hallazgo no condena a la pantalla, sino que ilumina una distinción más profunda: no todo el tiempo sentado es igual, y el cerebro