Venezuela enfrenta a Brasil en inaugural de Copa América 2021 con 13 casos de COVID-19

Venezuela reporta 13 casos de COVID-19 en su delegación, con varios jugadores en aislamiento o excluidos por presuntos contagios.
Quince jugadores de emergencia para armar un equipo en veinticuatro horas
Venezuela enfrentaba una crisis sanitaria sin precedentes a horas del partido inaugural de la Copa América 2021.

En el umbral de la Copa América 2021, Venezuela llegó al Estadio Nacional de Brasilia no solo como rival deportivo de Brasil, sino como reflejo de una época en que la pandemia reescribe los guiones antes de que suene el silbato. Con trece positivos de COVID-19 en su delegación y quince jugadores convocados de emergencia en cuestión de horas, la Vinotinto encarnó la fragilidad de cualquier plan humano frente a lo imprevisible. Brasil, en cambio, aguardaba con la serenidad del favorito, afilando su bicampeonato mientras el mundo aprendía, una vez más, que el fútbol no escapa a la historia que lo rodea.

  • A menos de veinticuatro horas del partido inaugural, la CONMEBOL confirmó trece casos de COVID-19 dentro de la delegación venezolana, sumiendo al equipo en una crisis sin precedentes.
  • El capitán Tomás Rincón quedó en aislamiento al llegar a Brasilia con síntomas virales, y los defensas Wilker Ángel y Rolf Feltscher fueron excluidos por presuntos contagios.
  • El entrenador José Peseiro convocó de urgencia a quince jugadores —desde Bélgica, Brasil y Eslovenia hasta el fútbol local venezolano— que apenas tuvieron tiempo de empacar antes de viajar.
  • Brasil, anfitrión y favorito, afinaba su maquinaria con Thiago Silva recuperado de la final de la Champions League y Tite apuntando a su segundo título sudamericano.
  • El partido, transmitido internacionalmente con Esteban Ostojich como árbitro, prometía el contraste entre una nómina de estrellas y un equipo improvisado, símbolo del fútbol en tiempos de pandemia.

El domingo 13 de junio, el Estadio Nacional de Brasilia abriría la Copa América 2021 con Venezuela y Brasil como protagonistas. Pero antes de que sonara el silbato, la delegación venezolana ya libraba otra batalla: la CONMEBOL confirmó trece casos de COVID-19 en su plantel, un golpe devastador para un equipo que llegaba con recursos limitados y expectativas modestas.

El entrenador portugués José Peseiro respondió con una convocatoria de emergencia de quince jugadores. Entre los afectados estaba Tomás Rincón, el capitán, obligado a permanecer en aislamiento tras presentar síntomas al llegar a Brasilia. Los defensas Wilker Ángel y Rolf Feltscher también fueron excluidos por presuntos contagios. Los refuerzos llegaron desde distintos rincones del mundo —Daniel Pérez desde el Brujas de Bélgica, Jan Hurtado desde el Red Bull Bragantino, Eric Ramírez desde Eslovenia— junto a jugadores del fútbol local venezolano que apenas tuvieron tiempo de empacar.

Mientras Venezuela improvisaba, Brasil se preparaba con la calma del favorito. Los anfitriones buscaban el bicampeonato recordando su victoria sobre Perú en 2019, y Tite dirigía los entrenamientos con precisión quirúrgica. Un detalle llamó la atención: Thiago Silva, quien había jugado la final de la Champions League con Chelsea días antes, se reintegró al equipo pese a las dudas sobre su estado físico.

El partido resumía, en noventa minutos, la paradoja del fútbol pandémico: de un lado, una constelación de estrellas con Neymar, Gabriel Jesús y Roberto Firmino; del otro, un equipo reconstruido en horas, donde la táctica cedía ante la urgencia sanitaria y los planes se deshacían antes de estrenarse.

El domingo 13 de junio, a las 16:00 horas en el Estadio Nacional de Brasilia, Venezuela y Brasil protagonizarían el partido que abriría las puertas de la Copa América 2021. Era el cotejo que todos esperaban para dar inicio al torneo continental. Pero menos de veinticuatro horas antes del silbatazo inicial, la delegación venezolana enfrentaba una crisis que iba más allá del fútbol.

La CONMEBOL había confirmado lo que nadie quería escuchar: trece casos de COVID-19 dentro de la selección de Venezuela. El número era devastador para cualquier equipo, pero especialmente para uno que ya llegaba a Brasil con recursos limitados y expectativas modestas. El entrenador portugués José Peseiro tomó una decisión inmediata: convocar a quince jugadores de emergencia que pudieran sumarse a la delegación ya presente en territorio brasileño. Era un acto de improvisación forzada, un plan B que nadie había querido necesitar.

Entre los afectados estaba Tomás Rincón, el capitán de la selección, quien se vio obligado a permanecer en aislamiento después de llegar a Brasilia presentando síntomas de un cuadro viral. Dos defensas más, Wilker Ángel y Rolf Feltscher, fueron excluidos por presuntos contagios. Los refuerzos que Peseiro logró reunir incluían nombres como Daniel Pérez, quien jugaba en el Brujas de Bélgica; Jan Hurtado, del Red Bull Bragantino en Brasil; y Eric Ramírez, del DAC en Eslovenia. El resto de los convocados provenía del fútbol local venezolano, jugadores que apenas tuvieron tiempo de empacar sus cosas y viajar hacia lo desconocido.

Mientras Venezuela lidiaba con la incertidumbre sanitaria, Brasil se preparaba con la confianza de quien ya había ganado este torneo. Los anfitriones buscaban su bicampeonato, recordando su victoria en la edición 2019 cuando derrotaron a Perú en la final. El técnico Tite dirigía sus entrenamientos con precisión, persiguiendo su segundo título sudamericano. Curiosamente, la prensa brasileña había notado la presencia de Hernán Crespo, entrenador del São Paulo, en las prácticas de la selección, lo que generó especulación sobre posibles colaboraciones tácticas.

Un detalle importante marcaba el regreso de Brasil a la competencia: Thiago Silva, el zaguero central que había jugado la final de la Champions League con Chelsea apenas días antes, se reintegró al equipo. Su presencia había estado en duda después de retirarse lesionado del campo en Londres, donde su equipo había vencido al Manchester City por 1-0 para conquistar el título europeo. Muchos dudaban de que siquiera fuera convocado, pero Tite decidió contar con él para la fase de grupos.

El partido sería transmitido internacionalmente por TLT, con Esteban Ostojich de Uruguay como árbitro. Las alineaciones probables mostraban el contraste entre dos realidades: Brasil presentaba una nómina de estrellas con Neymar, Gabriel Jesús, Roberto Firmino y una defensa de élite; Venezuela alineaba lo que podía, con jugadores que apenas habían tenido tiempo de conocerse. Era el fútbol en tiempos de pandemia, donde la preparación táctica cedía ante la incertidumbre sanitaria, donde los planes se hacían y se deshacían en cuestión de horas.

La CONMEBOL informó que Venezuela había reportado 13 casos de COVID-19
— CONMEBOL
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Cómo se prepara un equipo para un partido de esta magnitud cuando tiene que convocar quince jugadores de emergencia?

Model

No se prepara. Lo que hace es improvisar. Peseiro tuvo que armar un equipo prácticamente desde cero, con jugadores que no se conocían entre sí, algunos llegando desde el extranjero apenas horas antes del partido.

Inventor

¿Y el capitán en aislamiento? ¿Eso no afecta el liderazgo del equipo?

Model

Claro que afecta. Rincón era la voz dentro del vestuario, la experiencia. Perderlo justo antes del partido inaugural es como perder la brújula cuando más la necesitas.

Inventor

Brasil, en cambio, tenía a Thiago Silva de vuelta. ¿Qué tan importante era su regreso?

Model

Era simbólico. Aquí estaba un jugador que acababa de ganar la Champions League con Chelsea, que se había lesionado en esa final, y que aun así Tite lo convocó. Mostraba que Brasil podía darse el lujo de contar con sus mejores piezas.

Inventor

¿Esto era realmente un partido inaugural o era algo más?

Model

Era ambos. Sí, inauguraba el torneo, pero también era un choque de realidades: un equipo en crisis sanitaria contra el bicampeón que buscaba consolidarse. No era solo fútbol.

Inventor

¿Qué pasaba con los jugadores convocados de emergencia? ¿Sabían lo que se les venía?

Model

Probablemente no. Recibían una llamada, les decían que empacaran, que se iban a Brasil, y que jugarían en la Copa América. Sin tiempo para procesar, sin tiempo para entrenar juntos. Era caos controlado.

Contact Us FAQ