Familias trasladaban cuerpos por sus propios medios hasta la morgue de Caracas
Los sismos causaron devastación masiva con cifras que ascendieron a 1.430 muertos y afectaron potencialmente a 6,76 millones de personas según la OIM. Más de 17 países y organismos internacionales enviaron equipos de búsqueda y rescate, incluyendo Estados Unidos (150 millones de dólares), Reino Unido y la ONU.
- 1.430 fallecidos y 3.238 heridos confirmados
- Terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 el 24 de junio
- 6,76 millones de personas potencialmente afectadas según la OIM
- 17 países y la ONU desplegaron equipos de búsqueda y rescate
- Estados Unidos destinó 150 millones de dólares en ayuda
Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela el 24 de junio, dejando al menos 1.430 fallecidos y 3.238 heridos. La comunidad internacional despliega equipos de rescate y ayuda humanitaria mientras colapsan servicios hospitalarios.
El miércoles 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela en cuestión de horas, desencadenando una de las peores catástrofes naturales que ha enfrentado el país en décadas. Para el viernes, las autoridades venezolanas habían elevado el recuento de fallecidos a 1.430 personas, con 3.238 heridos confirmados y decenas de miles aún desaparecidos entre los escombros. La Organización Internacional para las Migraciones estimó que hasta 6,76 millones de personas podrían haber resultado afectadas por los sismos, con aproximadamente dos millones de ellas concentradas en Caracas.
Los servicios de emergencia colapsaron bajo la magnitud del desastre. Hospitales y morgues operaban al límite de su capacidad, obligando a familias desesperadas a trasladar por sus propios medios los cuerpos de sus seres queridos hasta la morgue central de Caracas. En los pasillos de los centros de salud, el personal sanitario pegaba hojas con listas de nombres de personas ingresadas por emergencia, mientras los familiares recorrían hospital tras hospital buscando a sus parientes. Zonas como Catia La Mar sufrieron daños severos, con edificios y viviendas completamente colapsados. Algunos sectores perdieron electricidad durante horas; otros permanecían sin luz cuando se reportaban los hechos.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró estado de emergencia y activó toda la red de salud pública y privada del país. El Gobierno anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares para la reconstrucción. Se confirmó el rescate con vida de 14 personas, y se registraron 214 réplicas sísmicas que mantuvieron a la población en estado de alerta constante. Los equipos especializados en búsqueda física, canina y electrónica trabajaban sin descanso entre los escombros.
La comunidad internacional respondió con rapidez. Diecisiete países y la ONU desplegaron equipos de búsqueda y rescate. Estados Unidos destinó 150 millones de dólares, canalizando 100 millones a través de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios y 50 millones a organizaciones sobre el terreno. El Reino Unido anunció 2,3 millones de euros y un equipo de búsqueda y rescate. Perú envió 60 bomberos especializados en dos vuelos desde Lima, despedidos por el ministro del Interior José Zapata. México despachó dos aviones con ayuda humanitaria y 261 agentes del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional. Colombia, Ecuador, Chile y Brasil también movilizaron recursos. Portugal confirmó 28 muertos portugueses y lusodescendientes, con 85 desaparecidos, y envió dos aviones con más de 60 especialistas desde la base aérea de Beja. España reportó cuatro nacionales fallecidos y 99 sin localizar.
El Papa León XIV envió una primera ayuda de 100.000 euros y expresó sus oraciones por quienes participaban en las labores de rescate. Elon Musk y SpaceX brindaron acceso gratuito a internet a través de Starlink para que los venezolanos pudieran comunicarse. El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, describió la situación en las zonas afectadas como una "devastación realmente aterradora", mientras el organismo coordinaba el despliegue de al menos 12 equipos internacionales de búsqueda y rescate.
Líderes de todo el continente enviaron mensajes de solidaridad. El técnico de la selección argentina, Lionel Scaloni, interrumpió una conferencia de prensa previa al Mundial 2026 para enviar "un gran abrazo" al pueblo venezolano. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su "gran preocupación y consternación". El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, escribió que el corazón de su país estaba con Venezuela. El cantautor panameño Rubén Blades envió condolencias a las familias de las víctimas.
En La Guaira, la ciudad costera más afectada, cientos de habitantes reclamaban la presencia de funcionarios de Protección Civil y organismos de seguridad para ayudar a rescatar a personas atrapadas bajo los escombros. El Fondo Monetario Internacional indicó que centraría parte de sus conversaciones con el Gobierno venezolano en cómo apoyar las necesidades adicionales del país a raíz del desastre. Mientras continuaban las labores de búsqueda y rescate, Venezuela enfrentaba no solo la tragedia inmediata de miles de vidas perdidas, sino también la tarea monumental de reconstrucción de infraestructura crítica y servicios esenciales en un país ya golpeado por crisis previas.
Citas Notables
Es una devastación realmente aterradora— Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU
No puedo creer lo que se está viendo. Espero que todos los países que puedan dar una mano la den— Lionel Scaloni, técnico de la selección argentina
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Cómo es posible que la cifra de muertos haya subido tan rápidamente de 32 a 1.430 en cuestión de horas?
Los números iniciales reflejaban solo lo que se había confirmado en las primeras horas. A medida que los equipos de rescate accedían a más escombros, hallaban más cuerpos. Además, muchas personas llegaban a hospitales sin signos vitales o fallecían al ingresar. El sistema de salud estaba tan colapsado que tardaban en procesar y registrar cada muerte.
¿Por qué el colapso de hospitales y morgues fue tan inmediato?
Dos terremotos de esa magnitud generan miles de heridos simultáneamente. Los hospitales no están diseñados para recibir a miles de personas en minutos. Las morgues, menos aún. Cuando el sistema se satura, las familias tienen que resolver por su cuenta dónde dejar a sus muertos. Eso es un signo de que la emergencia superó toda capacidad de respuesta.
La cifra de 6,76 millones de personas afectadas parece enorme. ¿Qué significa realmente estar "afectado"?
No significa que todos estén heridos o sin hogar. Significa que viven en zonas donde los terremotos causaron daños: pérdida de electricidad, infraestructura dañada, servicios interrumpidos, inseguridad. Dos millones de esos 6,76 millones están en Caracas. Cuando una ciudad de ese tamaño pierde servicios básicos, la afectación es masiva aunque no sea visible como un cuerpo bajo los escombros.
¿Por qué tantos países enviaron ayuda tan rápidamente?
Porque Venezuela es un país vecino en el Caribe, y un desastre de esa escala genera una obligación moral inmediata. Además, hay ciudadanos de esos países viviendo en Venezuela. Portugal tenía 28 muertos. Pero también es que cuando ves imágenes de edificios colapsados y familias buscando a sus muertos, la solidaridad no espera a trámites diplomáticos.
¿Qué significa que el Fondo Monetario Internacional hable de "necesidades adicionales"?
Significa que Venezuela ya estaba en crisis económica antes del terremoto. Ahora tiene que reconstruir infraestructura, hospitales, viviendas, mientras mantiene servicios básicos. El FMI está reconociendo que el país necesitará más apoyo financiero del que ya tenía comprometido. Es la catástrofe natural golpeando a un país que ya estaba vulnerable.
¿Qué pasa ahora con las familias que no encuentran a sus seres queridos?
Siguen buscando. Algunos están bajo los escombros y los equipos de rescate trabajan para localizarlos. Otros simplemente desaparecieron en el caos. Las listas que pegaban en los hospitales eran una forma primitiva de conectar a familias con información. Pero con decenas de miles desaparecidos, muchas familias nunca sabrán qué pasó.