Después de siete años de declive sostenido, Venezuela anuncia haber recuperado un umbral productivo que muchos consideraban inalcanzable en el corto plazo: 1,23 millones de barriles diarios de petróleo, una cifra que no se registraba desde febrero de 2019. El anuncio, acompañado de 50 acuerdos estratégicos en hidrocarburos, sitúa al país ante una encrucijada familiar: la promesa de la abundancia energética frente a la fragilidad de las instituciones que deben sostenerla. En una nación cuya historia moderna ha estado escrita en petróleo, este momento no es solo económico — es también una pregun