En 2008, un pueblo entero de La Rioja fue vendido legalmente a un inversor extranjero, revelando un vacío legislativo que dejaba a las comunidades rurales argentinas sin ninguna protección frente al capital foráneo. Los habitantes de Valle Hermoso resistieron mediante la justicia y recuperaron sus tierras, pero el episodio dejó una herida que el Estado no podía ignorar. Tres años después, el Congreso respondió con la Ley 26.737, que puso límites concretos a la propiedad extranjera sobre suelo rural argentino. Lo que fue una tragedia local se convirtió en el fundamento de una política nacional.
Valle Hermoso: el pueblo vendido que inspiró la Ley de Tierras
Los pobladores de Valle Hermoso fueron desplazados de facto de sus tierras ancestrales durante el proceso de venta, aunque posteriormente recuperaron sus derechos mediante litigio.