Solo sé vivir cada día para ganar
En el estadio de Guadalajara, dos hombres que compartieron el mismo campo de entrenamiento hace catorce años se reencuentran ahora desde orillas opuestas: Luis de la Fuente, el discípulo que observó en silencio y tomó notas, y Marcelo Bielsa, el maestro que sin saberlo formó al técnico que hoy lidera a España. El fútbol, con su sentido del drama, los coloca frente a frente en un momento donde uno busca consolidar su ascenso a la élite y el otro lucha por no despedirse del torneo. Es el tipo de encuentro que recuerda que las lecciones aprendidas en la oscuridad del anonimato a veces regresan, transformadas, bajo los focos del mundo.
- Uruguay llega al partido como quien golpea la última puerta: sin victoria, su camino en el Mundial se cierra esta misma madrugada.
- España, pese a su posición cómoda, no puede permitirse el lujo de la complacencia: una derrota combinada con una goleada de Cabo Verde podría desplazarla al tercer puesto del grupo.
- Bielsa ha identificado la grieta en la armadura española —su vulnerabilidad cuando pierde la posesión— y prepara el partido como una final táctica donde cada metro de terreno será disputado.
- Nico Williams sigue buscando su mejor versión tras la lesión, mientras el grupo español rechaza los cálculos y abraza una filosofía de partido a partido que los ha llevado hasta aquí.
- El resultado trazará el mapa de los octavos: Austria en Los Ángeles si España termina primera, o Argentina en Miami si Cabo Verde la supera en la clasificación.
Luis de la Fuente pasó cinco meses en 2012 presentándose cada día en Lezama para observar a Marcelo Bielsa dirigir los entrenamientos del Athletic. Estaba en paro, recién despedido del Alavés, sin horizonte claro. Grababa las sesiones, estudiaba los movimientos, absorbía una filosofía del fútbol que le parecía magistral. Catorce años después, ambos se encuentran en Guadalajara para un partido que define el destino de sus selecciones en el Mundial.
En la sala de prensa, el reencuentro fue casi literario. De la Fuente recordó aquellos meses con precisión y declaró su admiración sin reservas. Bielsa respondió con una generosidad que sonaba casi a despedida: el fútbol que De la Fuente ha construido con España es más bello que el que él logró conseguir. Pero también lanzó su advertencia táctica: España es más vulnerable cuando menos tiempo tiene la pelota.
Para España, el partido es decisivo pero no desesperado. La Roja termina primera si gana o empata, salvo que Cabo Verde derrote a Arabia Saudí por cuatro goles o más. Una derrota combinada con esa goleada la dejaría tercera, dependiendo de otros grupos. Las matemáticas son favorables, pero el equipo rechaza los cálculos: Nico Williams lo resumió con la franqueza del futbolista bilbaíno, advirtiendo que pensar más allá del partido siguiente es el camino más rápido hacia el muro.
Uruguay, en cambio, llega sin margen. Necesita ganar para mantener viva cualquier esperanza, y Bielsa lo sabe. El regreso de José María Giménez tras un grave esguince de tobillo es una señal de la apuesta máxima del equipo charrúa. En el lado español, Nico Williams sigue recuperando ritmo de competición, confiado en que su mejor versión llegará.
Si España termina primera, enfrentará a Austria el 2 de julio en Los Ángeles. Si Cabo Verde la adelanta, el rival será Argentina en Miami. Pero eso es después. Ahora, en la madrugada del viernes al sábado, el discípulo que tomó notas en silencio se sienta frente al maestro: uno para consolidar su camino hacia la gloria, el otro para no regresar a casa.
Luis de la Fuente pasó cinco meses en 2012 observando a Marcelo Bielsa dirigir entrenamientos en Lezama. El seleccionador español estaba en paro entonces, despedido del Alavés en Segunda B, sin perspectivas claras. Se presentaba cada día al campo del Athletic para ver trabajar al técnico argentino, grabando sesiones, estudiando movimientos, absorbiendo una filosofía del fútbol que le parecía magistral. Catorce años después, ambos hombres se encuentran en el estadio de Guadalajara para un partido que define el destino de sus selecciones en la Copa del Mundo. De la Fuente es ahora el técnico de España, instalado en la élite mundial. Bielsa dirige a Uruguay, acorralado en el borde de la eliminación.
La trayectoria que separa a maestro y discípulo es notable. De la Fuente recordó el jueves en la sala de prensa aquellos meses de aprendizaje con precisión: cinco o seis meses viendo entrenamientos, todos grabados, todos estudiados. Habló del Athletic jugando un fútbol hermoso, de aquel partido en Old Trafford donde ganaron 3-2. "Soy un gran admirador suyo", dijo. Bielsa, horas después en la misma sala, respondió con una observación que suena casi a despedida: el fútbol que De la Fuente ha construido con España es más bello que el que él logró conseguir. "Es exquisito", dijo. Pero también advirtió, con la precisión táctica que lo caracteriza: España es más vulnerable cuando menos tiempo tiene la pelota.
El partido de madrugada del viernes al sábado a las dos de la mañana es decisivo pero no desesperado para España. La Roja termina primera si gana o empata, salvo en un escenario muy específico: que Cabo Verde derrote a Arabia Saudí por cuatro goles o más. En ese caso, el desempate sería por diferencia de goles. Una derrota combinada con una victoria de Cabo Verde dejaría a España tercera con cuatro puntos, dependiendo entonces de los resultados en otros grupos para saber si avanza como uno de los ocho mejores terceros. Las matemáticas son favorables, pero el fútbol no siempre obedece las cuentas.
Uruguay llega a este partido como quien toca la última puerta. Necesita ganar para mantener viva cualquier esperanza de avanzar. Es su última oportunidad en la fase de grupos, y Bielsa lo sabe. El técnico argentino ha preparado el encuentro como lo que es: una final donde cada detalle importa, donde la disposición para disputar cada metro y cada pelota será máxima. En el lado uruguayo, José María Giménez, el central del Atlético de Madrid, regresa después de un grave esguince de tobillo sufrido en mayo que lo mantuvo fuera desde entonces.
En el lado español, Nico Williams sigue recuperándose de su lesión. El extremo del Athletic ha tenido minutos en los dos primeros partidos pero aún no ha alcanzado su versión óptima. Dijo el jueves que físicamente se siente bien pero que necesita coger ritmo de competición, esa chispa que lo caracteriza. Confía en que llegará con los entrenamientos adicionales que está realizando. El equipo español se preparó en el Sports Arena de Guadalajara, donde entrena la sección femenina de las Chivas, y antes del entrenamiento guardó un minuto de silencio por las víctimas de los terremotos de Venezuela.
La decepción del empate sin goles contra Cabo Verde en el debut no ha minado la confianza del grupo. Yeremy Pino fue claro: ser primeros de grupo es importante porque da confianza para lo que viene, que es muy grande. De la Fuente resumió su filosofía en una frase que resume el espíritu del equipo: solo sabe vivir cada día para ganar. No hay cálculos, no hay miradas hacia adelante que distraigan. Nico Williams lo expresó con la crudeza del futbolista: si empiezan a hacer cálculos y a pensar más allá, te pegas una hostia contra el muro, como dicen en Bilbao.
Si España termina primera, se cruzará con Austria el 2 de julio en Los Ángeles. Si Cabo Verde la adelanta, enfrentará a Argentina el 3 de julio en Miami. Pero eso es después. Ahora, en la madrugada del viernes al sábado, el discípulo que aprendió del maestro en los entrenamientos de Lezama se enfrenta a él en un partido donde ambos necesitan cosas muy distintas: uno, consolidar su camino hacia la gloria; el otro, no regresar a casa.
Citas Notables
Soy un gran admirador suyo. Estuve cinco o seis meses viendo los entrenamientos de Marcelo cuando estuvo de entrenador en el Athletic. Aprendí mucho de él.— Luis de la Fuente, seleccionador de España
El fútbol que ha conseguido con España es exquisito. España es peor cuanto menos tiempo tiene la pelota.— Marcelo Bielsa, seleccionador de Uruguay
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué De la Fuente decidió pasar esos meses en Lezama viendo entrenamientos de Bielsa? ¿Qué lo llevó a hacer eso?
Estaba en paro. El Alavés lo había despedido en Segunda B y no sabía si volvería a entrenar. Pasaba los días sin saber qué hacer, sin que nadie lo llamara. Lezama estaba ahí, el Athletic jugaba un fútbol hermoso, y Bielsa era Bielsa. Fue una forma de no perder la esperanza, de seguir aprendiendo cuando nadie lo quería.
¿Crees que Bielsa sabe que De la Fuente lo superó?
Bielsa lo dijo en la sala de prensa. Que el fútbol de España es más exquisito que el que él logró. Pero no lo dijo como un elogio vacío. Lo dijo como quien reconoce que su discípulo encontró algo que él no pudo encontrar. Y luego advirtió: España es peor cuando menos tiempo tiene la pelota. Es su forma de decir que sigue viendo el juego.
¿Qué significa para Uruguay este partido?
Es la última oportunidad. Si pierden, se van a casa. No hay matemáticas que los salven. Por eso Bielsa lo ve como una final, donde cada metro y cada pelota importan. Uruguay está acorralado. España está tranquila, casi clasificada. Eso es una ventaja enorme.
¿Y para España? ¿Realmente necesita ganar?
No. Con un empate se asegura el primer puesto en casi todos los escenarios. Pero el grupo no quiere pensar en eso. Nico Williams lo dejó claro: si empiezan a hacer cálculos, se pegan contra el muro. De la Fuente vive cada día para ganar. Eso es lo que predica.
¿Qué tan importante es que Giménez regrese para Uruguay?
Es su central del Atlético de Madrid, alguien que conoce el nivel europeo. Lleva fuera desde mayo por un esguince grave. Regresa en el peor momento posible para Uruguay: cuando necesitan ganar y no pueden permitirse errores. Pero también es su última baza defensiva.
¿Crees que De la Fuente piensa en Bielsa mientras prepara este partido?
Seguro que sí. No es solo un rival. Es el hombre que lo salvó de la desesperación. Pero eso no cambia nada. De la Fuente solo sabe vivir cada día para ganar. Eso es lo que aprendió, y eso es lo que hace.