En el umbral de un nuevo gobierno, Colombia se enfrenta a una vieja pregunta: ¿cuánta presencia en el mundo puede permitirse un país que lucha con sus propias finanzas? El presidente electo Abelardo De la Espriella anunció el cierre de 14 embajadas y cerca de 15 consulados a partir del 7 de agosto, y el expresidente Álvaro Uribe salió a respaldarlo con un argumento que mezcla historia y pragmatismo: las mulas y los remos que antes justificaban embajadores múltiples ya fueron reemplazados por la revolución digital. El ciclo de abrir y cerrar sedes diplomáticas según quien gobierne revela que, e