Las necesidades sociales también tienen que tener su versión tecnológica
La tecnología permite que luminarias se enciendan solo cuando un peatón lo solicita vía celular, creando una estela de luz sin activarse por movimientos fortuitos. El proyecto nació en Villa Los Coihues, Bariloche, donde la comunidad buscaba equilibrar seguridad con protección de fauna nocturna y observación astronómica.
- Primera patente en la historia de la UNRN, otorgada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial
- Sistema funciona mediante aplicación Bluetooth (Beacon Simulator) que activa luminarias solo cuando el usuario lo solicita
- Proyecto nació en Villa Los Coihues, Bariloche, donde más de 120 vecinos buscaban equilibrar seguridad con protección de fauna nocturna
- Prueba piloto realizada en 2023 en el Pasaje Peatonal Parque Nacional El Rey de Los Coihues con resultados positivos
La UNRN y Conicet obtienen la primera patente institucional por un sistema de alumbrado público activado por demanda mediante aplicación móvil, que reduce consumo energético y contaminación lumínica.
En San Carlos de Bariloche, la Universidad Nacional de Río Negro y el Conicet acaban de obtener un logro que marca un antes y un después en la historia institucional: la primera patente de la UNRN. No se trata de un avance abstracto o de laboratorio. Es una solución nacida de un conflicto real, en un barrio real, donde durante años los vecinos no podían ponerse de acuerdo sobre algo tan básico como la luz.
Villa Los Coihues, ubicada cerca del Lago Gutiérrez, vivía dividida. De un lado estaban quienes reclamaban más iluminación por razones de seguridad. Del otro, quienes querían preservar la oscuridad para que la fauna nocturna pudiera existir sin perturbaciones y para que el cielo estrellado siguiera siendo visible. En 2014, más de 120 vecinos se reunieron en asamblea y decidieron no elegir entre una cosa u otra. Buscaron una tercera vía: la iluminación respetuosa.
De esa necesidad surgió el sistema que hoy está patentado. Funciona de manera elegante en su simplicidad. Los usuarios descargan una aplicación llamada Beacon Simulator en sus teléfonos celulares. Cuando caminan por la calle, emiten una señal Bluetooth que las luminarias detectan. Las luces se encienden solo durante el trayecto recorrido, creando lo que los desarrolladores llaman una estela de luz. Nada de sensores de movimiento que se activen por un gato que pasa o una rama que se mueve. Nada de luz permanente durante toda la noche. Solo luz cuando alguien la necesita.
El impacto de esto es doble. Por un lado, el consumo energético se reduce drásticamente. Por el otro, la contaminación lumínica disminuye de manera significativa. La contaminación lumínica es un problema que crece en las ciudades modernas y que afecta tanto a la biodiversidad como a la salud humana. Aves migratorias se desorientan. Insectos nocturnos pierden sus ciclos naturales. Los ritmos circadianos de los seres humanos se alteran. Este sistema ataca el problema en su raíz.
El desarrollo no fue obra de investigadores aislados en un laboratorio. Santiago Conti, el investigador que coordinó el proyecto, lo integró en una materia interdisciplinaria llamada Ciencia, ética e intervención socioproductiva y ambiental. En esa clase trabajaron juntos estudiantes de Ingeniería Ambiental, Ingeniería Electrónica, Ingeniería en Telecomunicaciones, Ingeniería en Computación y Licenciatura en Economía. Los primeros prototipos usaban wifi, pero el trabajo colaborativo permitió perfeccionar la tecnología hasta llegar al diseño actual basado en Bluetooth. Dos estudiantes que hoy son graduados, Ismael Fernández y Sabina Buss, participaron activamente en el diseño final.
Conti insistió en algo que suena obvio pero que en la práctica universitaria no siempre ocurre: que el conocimiento debe construirse junto a la comunidad que enfrenta el problema. "Las necesidades sociales también tienen que tener su versión tecnológica", dijo. No se trata solo de tener una buena idea. Se trata de entender cómo una comunidad aborda una problemática y encontrar cuál puede ser el aporte de la universidad desde la tecnología y el conocimiento.
En 2023, el sistema fue probado en el Pasaje Peatonal Parque Nacional El Rey de Los Coihues. Los vecinos fueron encuestados. Los resultados fueron positivos. Ahora, con la patente otorgada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial, la UNRN y el Conicet tienen los derechos sobre esta tecnología. El vicerrector de la Sede Andina, Diego Aguiar, señaló que esto demuestra cómo el saber académico puede resolver problemas cotidianos de forma novedosa y adaptada a los valores de la región.
El sistema está listo para implementarse a mayor escala. Municipios, cooperativas de servicios públicos y empresas del sector que busquen eficiencia y sostenibilidad ya están mirando hacia Bariloche. Mientras tanto, en El Bolsón, otra ciudad de Río Negro, una iniciativa similar de la Escuela Nuevos Horizontes, desarrollada junto con la Fundación Osiris de Astronomía, fue seleccionada entre 5200 proyectos para ser finalista del Premio Zayed a la Sustentabilidad 2023. Esa iniciativa proponía que las luces se direccionaran hacia el suelo, que la potencia fuera moderada, que solo algunas se mantuvieran prendidas durante la noche y que otras se activaran bajo demanda mediante una aplicación similar a la de Bariloche. La región está construyendo un modelo diferente de iluminación pública, uno que no sacrifica la seguridad ni la naturaleza, sino que las reconcilia.
Citas Notables
No se trata solamente de tener una buena idea, sino de comprender cómo una comunidad aborda una problemática y encontrar cuál puede ser el aporte de la universidad desde la tecnología y el conocimiento— Santiago Conti, investigador coordinador del proyecto
Este logro demuestra cómo el saber académico puede resolver problemas cotidianos de forma novedosa y adaptada a los valores de la región— Diego Aguiar, vicerrector de la Sede Andina
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un conflicto sobre la luz en un barrio termina siendo una patente nacional?
Porque los conflictos reales generan innovación real. Villa Los Coihues no podía seguir dividida. Necesitaban una solución que funcionara para todos, no un compromiso que dejara a todos insatisfechos.
Pero ¿por qué la universidad se metió en esto? Podrían haber ignorado el problema.
Porque Santiago Conti entendió que la universidad no existe en una burbuja. Existe para resolver los problemas de la comunidad que la rodea. Integró el proyecto en una materia, involucró a estudiantes de distintas disciplinas, y trabajó directamente con los vecinos.
¿Qué hace diferente este sistema de otros que ya existen?
Los sensores de movimiento tradicionales se activan por cualquier cosa: un animal, una rama, el viento. Este sistema solo se activa cuando una persona decide, mediante su teléfono, que necesita luz. Es más eficiente, más respetuoso con la fauna, y consume mucha menos energía.
¿Cuál es el verdadero valor de la patente?
La patente protege la tecnología, pero el verdadero valor es que ahora otros municipios pueden adoptarla. No es un invento que queda guardado en un laboratorio. Es una solución que puede replicarse en cualquier lugar donde haya el mismo conflicto entre seguridad y preservación del ambiente.
¿Qué pasó después de la prueba piloto en 2023?
Los vecinos respondieron bien. Las encuestas fueron positivas. Eso le dio a la universidad la confianza para solicitar la patente y ahora buscar implementación a mayor escala. El siguiente paso es que otros municipios y cooperativas de servicios públicos adopten el sistema.
¿Esto significa que Bariloche está liderando algo nuevo en América Latina?
Sí. Junto con El Bolsón, que desarrolló una iniciativa similar, la región está mostrando que es posible pensar la iluminación pública de otra manera. No es un lujo. Es una necesidad que crece a medida que entendemos mejor cómo la luz artificial afecta a la naturaleza y a nosotros mismos.