Uno de cada cinco adultos podría tener riesgo cardiovascular hereditario sin saberlo

Millones de personas podrían estar en riesgo aumentado de infarto o accidente cerebrovascular sin conocer su condición de Lipoproteína(a) elevada.
Un deportista puede tener el perfil perfecto y aun así estar en riesgo real
La Lipoproteína(a) es un factor de riesgo genético que no responde a cambios en el estilo de vida.

En el silencio de los exámenes de rutina, un marcador genético llamado Lipoproteína(a) permanece invisible para millones de personas que creen estar protegidas por sus buenos hábitos. Determinada casi enteramente por la herencia y estable a lo largo de toda la vida, esta lipoproteína eleva el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular en aproximadamente uno de cada cinco adultos en el mundo, sin que dieta ni ejercicio puedan modificarla. La ciencia internacional ya ha comenzado a reclamar su lugar en la prevención cardiovascular, pero en Chile el conocimiento y el acceso al examen que la detecta siguen siendo una deuda pendiente con la salud pública.

  • Un factor de riesgo hereditario afecta al 20% de la población mundial y permanece oculto porque los controles médicos rutinarios no lo miden.
  • La Lipoproteína(a) no responde a cambios de estilo de vida, lo que la convierte en una amenaza silenciosa incluso para personas con hábitos saludables.
  • Organizaciones científicas de Estados Unidos y Europa ya recomiendan medirla al menos una vez en la vida, pero en Chile pocos laboratorios ofrecen el examen y muchos médicos aún no lo prescriben.
  • Conocer el propio nivel permite intensificar el control de otros factores modificables —colesterol LDL, presión arterial, tabaquismo— y reducir así el riesgo de un evento cardiovascular.
  • Nuevos fármacos diseñados específicamente para reducir la Lipoproteína(a) están en desarrollo y podrían transformar el manejo de este riesgo en los próximos años.

Imagina a alguien que corre, come bien y acude puntualmente a sus controles anuales. Sus análisis salen normales, su colesterol está bajo. Y aun así, podría estar en riesgo real de sufrir un infarto sin saberlo. La causa: un marcador genético llamado Lipoproteína(a), invisible en los exámenes de rutina.

Según la American Heart Association, uno de cada cinco adultos en el mundo presenta niveles elevados de esta lipoproteína. En Chile, pocas personas han oído hablar de ella y menos aún se han hecho el examen para conocer sus propios niveles. La medición sigue siendo nueva en el país, disponible en pocos laboratorios y ausente de la mayoría de los protocolos de prevención cardiovascular.

Lo que hace especialmente insidioso a este marcador es su naturaleza hereditaria y silenciosa. A diferencia del colesterol LDL, la Lipoproteína(a) no se modifica con la dieta ni el ejercicio: está determinada por los genes y permanece estable toda la vida. Un deportista con hábitos impecables puede tenerla elevada sin que nada en su perfil de salud lo indique.

Sin embargo, conocer el propio nivel sí transforma la estrategia preventiva. Quien descubre que lo tiene elevado puede intensificar el control de los factores que sí son modificables: bajar más el colesterol LDL, controlar la presión arterial con mayor rigor, evitar el tabaquismo. Esas medidas más agresivas pueden marcar la diferencia entre sufrir un evento cardiovascular o no.

En 2024, la National Lipid Association de Estados Unidos y la European Atherosclerosis Society recomendaron que todos los adultos se midan la Lipoproteína(a) al menos una vez en la vida. En Chile, la adopción de esta práctica avanza lentamente. Los especialistas señalan que cualquier adulto podría beneficiarse de conocer este valor, y que grupos con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura o colesterol persistentemente elevado deberían priorizarlo.

El horizonte ofrece esperanza: hay tratamientos en desarrollo diseñados específicamente para reducir esta lipoproteína. Pero mientras llegan al mercado, la herramienta disponible es el conocimiento. Masificar el acceso al examen e integrarlo en los protocolos de rutina podría cambiar el destino cardiovascular de millones de personas que hoy subestiman su verdadero riesgo.

Imagina a alguien que corre tres veces a la semana, come verduras, duerme bien y acude a sus controles médicos anuales. Sus análisis de sangre salen normales. Su colesterol está bajo. Y aun así, sin que lo sepa, podría estar en riesgo real de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular en los próximos años. La razón: un marcador genético llamado Lipoproteína(a) que permanece invisible en los exámenes de rutina.

Este factor de riesgo hereditario es el protagonista de una advertencia creciente entre especialistas cardiovasculares. Según la American Heart Association, aproximadamente uno de cada cinco adultos en el mundo presenta niveles elevados de Lipoproteína(a). En Chile, sin embargo, pocas personas han oído hablar de ella, y menos aún se han sometido a un examen para conocer sus propios niveles. La razón es simple: la medición de Lipoproteína(a) sigue siendo relativamente nueva en el país, disponible en pocos laboratorios y ausente de los protocolos de prevención cardiovascular que la mayoría de los médicos utiliza.

Lo que hace particularmente insidioso este marcador es su naturaleza silenciosa. A diferencia del colesterol LDL, que puede reducirse mediante cambios en la alimentación, el ejercicio y otros ajustes en el estilo de vida, la Lipoproteína(a) está determinada casi enteramente por la herencia genética. Permanece relativamente estable a lo largo de toda la vida, establecida desde edades tempranas. Un deportista con buenos hábitos puede tener niveles elevados sin que nada en su perfil de salud lo indique. El examen que revela esta condición es simple: un análisis de sangre específico. Pero ese análisis casi nunca se solicita de forma rutinaria.

Los especialistas subrayan que conocer el propio nivel de Lipoproteína(a) no cambia el hecho de que esté elevado, pero sí transforma la estrategia de prevención. Si una persona descubre que tiene este factor de riesgo hereditario, puede intensificar el control de otros factores que sí son modificables: mantener el colesterol LDL más bajo de lo habitual, controlar la presión arterial con mayor rigor, evitar la diabetes, abandonar el tabaquismo. Estas medidas preventivas más agresivas pueden marcar la diferencia entre sufrir un evento cardiovascular o no.

La comunidad científica internacional ha comenzado a moverse. En 2024, la National Lipid Association de Estados Unidos recomendó que todos los adultos se sometan a una medición de Lipoproteína(a) al menos una vez en la vida como parte de la evaluación estándar del riesgo cardiovascular. La European Atherosclerosis Society emitió una recomendación similar. Pero en Chile, la adopción de esta práctica sigue siendo lenta. Pocos laboratorios ofrecen el examen, muchos médicos aún no lo prescriben, y la mayoría de los pacientes desconoce su existencia.

Ciertos grupos de personas deberían prestar especial atención. Aquellos con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura, quienes tienen colesterol LDL persistentemente elevado, pacientes con sospecha de hipercolesterolemia familiar, y los familiares directos de personas ya diagnosticadas con Lipoproteína(a) elevada son candidatos claros para hacerse el examen. Pero los especialistas sugieren que cualquier adulto podría beneficiarse de conocer este valor al menos una vez.

La perspectiva futura ofrece esperanza. Actualmente hay tratamientos en desarrollo específicamente diseñados para reducir los niveles de Lipoproteína(a). Estos fármacos podrían transformar el manejo de pacientes que hoy cargan con un riesgo cardiovascular aumentado sin saberlo. Pero mientras esos tratamientos llegan al mercado, la herramienta disponible es el conocimiento: ampliar la conciencia sobre este factor hereditario, masificar el acceso al examen que lo detecta, e integrar la medición de Lipoproteína(a) en los protocolos de prevención cardiovascular de rutina. Millones de personas en Chile podrían estar subestimando su verdadero riesgo. Un simple análisis de sangre podría cambiar eso.

La Lipoproteína(a) no disminuye con cambios en la alimentación ni con actividad física, ya que sus niveles están determinados principalmente por la genética
— Dr. Eduardo Maddaleno, especialista en Obesidad y Nutrición
Una persona puede ser deportista, alimentarse saludablemente y tener un perfil lipídico tradicional dentro de rangos normales, pero la Lipoproteína(a) puede encontrarse elevada sin entregar señales en los exámenes de rutina
— Dra. Angélica Rivera, Directora Técnica de CLINI
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué es tan importante hablar de esto ahora si la Lipoproteína(a) lleva décadas siendo un factor de riesgo conocido?

Model

Porque hasta hace poco, los médicos no tenían herramientas efectivas para tratarla. Era como saber que alguien tenía un problema sin poder hacer nada al respecto. Ahora hay medicamentos en desarrollo, así que el conocimiento se convierte en poder.

Inventor

Pero si no puedo cambiar mi Lipoproteína(a) con dieta ni ejercicio, ¿de qué sirve saber que la tengo elevada?

Model

Sirve porque cambia cómo tu médico te cuida en todo lo demás. Si sabes que tienes este riesgo genético, puedes ser más agresivo controlando el colesterol LDL, la presión, el peso. Es como tener un mapa más preciso de dónde estás parado.

Inventor

¿Entonces estamos hablando de que una persona completamente saludable podría estar en peligro sin saberlo?

Model

Exactamente. Alguien que corre, come bien, duerme bien. Sus exámenes salen perfectos. Y aun así, genéticamente, su riesgo de infarto es mayor. Es lo que los especialistas llaman un factor de riesgo silencioso.

Inventor

¿Por qué en Chile no se mide esto de forma rutinaria si otros países ya lo recomiendan?

Model

Porque es reciente, porque pocos laboratorios lo ofrecen, y porque los protocolos médicos cambian lentamente. Además, si no lo conoces, no lo pides. Es un círculo.

Inventor

¿Qué debería hacer alguien que lee esto y se preocupa?

Model

Si tienes antecedentes familiares de enfermedad del corazón, o si alguien en tu familia tiene Lipoproteína(a) elevada, pregúntale a tu médico por el examen. Es un análisis de sangre simple. Y si lo tienes elevado, no es una sentencia. Es información que te permite cuidarte mejor.

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