En el barrio tunero de Cata Rana, artistas y escritores cubanos convirtieron un aniversario institucional en un acto de memoria colectiva, entrelazando el centenario de Fidel Castro con la pregunta perenne sobre el lugar del arte en la vida del pueblo. La UNEAC, al celebrar sus sesenta y tres años en una comunidad de tradición viva, reafirmó una convicción que Castro formuló en 1961 y que sus herederos culturales siguen invocando: que la cultura no es privilegio de minorías, sino derecho y necesidad de todos. En tiempos en que las instituciones buscan anclar el presente en la historia, este ti