Madre denuncia errores aritméticos en notas de PAU que cierran acceso a Medicina

Una estudiante pierde acceso a la carrera de Medicina por errores administrativos en la corrección de sus exámenes de acceso a la universidad.
No hablamos de una interpretación: hablamos de sumar puntos
La madre rechaza que se trate de un criterio subjetivo; los errores son puramente aritméticos.

En Vigo, una estudiante ve cerradas las puertas de Medicina no por falta de mérito, sino por errores aritméticos en la corrección de sus exámenes de acceso a la universidad. Los números, mal sumados en Inglés e Historia, le arrebatan décimas que habrían bastado para alcanzar la nota de corte de la UAB. En el año más turbulento de la PAU, donde los propios enunciados fallaron y las instituciones debieron flexibilizar criterios, una familia descubre que la burocracia puede ser más lenta que la injusticia.

  • Una estudiante gallega pierde el acceso a Medicina por 0,12 puntos que nunca debieron faltarle: errores de suma en dos asignaturas distintas alteraron su calificación final.
  • La revisión de exámenes reveló preguntas sin corregir en Historia y medio punto no contabilizado en Inglés, fallos que ni la primera corrección ni la revisión oficial lograron detectar.
  • La madre exige una solución formal y urgente, pero la institución le pide que envíe un correo que tardará semanas en ser atendido, mientras los plazos de preinscripción universitaria ya corren.
  • El caos sistémico de esta edición de la PAU —con errores en enunciados y correcciones flexibilizadas— agrava la sensación de desamparo de una familia que no cuestiona criterios pedagógicos, sino sumas básicas.
  • La estudiante se presentará a la convocatoria extraordinaria de julio, pero su madre advierte que una nueva oportunidad no equivale a justicia: es empezar desde cero lo que ya estaba ganado.

Una estudiante de Vigo descubrió que las puertas de Medicina se le cerraron no por sus conocimientos, sino por sumas mal hechas. Su madre lo comprobó el jueves pasado al revisar los exámenes de la PAU ante la CIUG, la comisión gallega que gestiona las pruebas: en Inglés faltaba medio punto, en Historia había preguntas directamente sin corregir, y el promedio entre las dos correcciones de Matemáticas no estaba bien calculado. Con todos esos errores subsanados, la nota habría sido un 12,38 —exactamente la nota de corte que la Universidad Autónoma de Barcelona fijó el año pasado para Medicina—. En cambio, su expediente refleja un 12,26. No entra.

La madre, L.P.C., insiste en que no se trata de discutir criterios pedagógicos ni interpretaciones subjetivas. «No hablamos de creer que debe tener más o menos nota, sino de algo formal: una suma», explica. Es la operación más elemental de la corrección, y falló dos veces: en la primera corrección y en la revisión posterior.

Este ha sido el año más polémico de la PAU, marcado por errores en los propios enunciados de los exámenes y por la necesidad de flexibilizar las correcciones para compensar. Decenas de estudiantes acudieron el jueves a revisar sus pruebas esperando respuestas. Esta familia encontró más preguntas —y más errores.

Al contactar con la CIUG para pedir la corrección de la nota, la respuesta fue que enviaran un correo, que sería remitido a los profesores y atendido quizá en un mes. Para entonces, los plazos de preinscripción ya habrán pasado, y corregir la nota podría significar desplazar a otro estudiante que ya hubiera ingresado con esa calificación. «No tiene sentido», dice la madre.

La estudiante se presentará a la convocatoria extraordinaria de finales de junio y principios de julio. Las calificaciones definitivas se publicarán el 16 de julio. Habrá otra oportunidad, sí. Pero la madre lo tiene claro: una oportunidad es empezar de cero. Justicia sería que le reconocieran los puntos que ya había ganado.

Una estudiante de Vigo vio cerrarse el acceso a Medicina por culpa de sumas mal hechas. Su madre lo descubrió el jueves pasado, cuando pudo revisar los exámenes de la PAU tras solicitarlo a la CIUG, la comisión que gestiona las pruebas en Galicia. Los números no cuadraban. En Inglés faltaba medio punto. En Historia había preguntas directamente sin corregir. Cuando se hizo la media entre las dos correcciones de Matemáticas —primero un 6, luego un 7,75— quedó en 7,25. Sumados todos estos errores aritméticos, la estudiante del CPR María Auxiliadora-Salesianos habría alcanzado un 12,38. Esa era exactamente la nota de corte que la Universidad Autónoma de Barcelona estableció el año pasado para entrar en Medicina. Ahora tiene 12,26. No entra.

La madre, L.P.C., es clara sobre lo que le molesta: no se trata de interpretación ni de criterio pedagógico. «No hablamos de creer que debe tener más o menos nota, sino de algo formal: una suma», explica. Es lo más básico. Un examen tiene preguntas. Cada pregunta vale puntos. Se suman. Eso no debería ser materia de debate. Pero aquí está, siendo materia de debate, porque los números no se sumaron bien la primera vez, ni tampoco en la revisión.

Este ha sido un año particularmente caótico para la PAU. Los propios exámenes contenían errores en sus enunciados. Hubo que «flexibilizar» las correcciones para compensar. Decenas de estudiantes acudieron el jueves a ver sus pruebas revisadas, esperando encontrar respuestas. Algunos las encontraron. Esta familia no. Lo que encontró fueron más errores.

La madre se ha puesto en contacto con la CIUG para pedir que corrijan la nota. Le dijeron que mandara un correo. Un correo que será remitido a los profesores. Que será visto dentro de un mes, quizá. Mientras tanto, los plazos de preinscripción ya han empezado. Si por milagro le cambian la nota después, ¿sacan de la carrera a un estudiante que ya entró con esa calificación? «No tiene sentido», dice la madre. Tiene razón. No lo tiene.

La estudiante se presentará a la convocatoria extraordinaria de la PAU, que se celebra el 30 de junio, 1 y 2 de julio. Las calificaciones provisionales saldrán el 9 de julio. Las definitivas, el 16 de julio, después de otro período de revisión. Tendrá otra oportunidad. Pero la madre sabe que una oportunidad no es lo mismo que justicia. Una oportunidad es empezar de cero. Justicia sería que le contaran los puntos que ya ganó.

No estamos hablando de una interpretación o de una corrección subjetiva: hablamos de sumar los puntos de un examen, es algo objetivo, formal
— Madre de la estudiante
Este curso imposible; tiene un 12,12 que tras la revisión le quedó en un 12,26. Si a esto le sumas los errores en Inglés y en Historia tendría el 12,38
— Madre de la estudiante
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué importa tanto que sea un error aritmético y no una cuestión de criterio?

Model

Porque un error aritmético no se discute. O está bien sumado o no lo está. No hay interpretación posible. Si dices que una pregunta vale 2 puntos y la estudiante lo hizo bien, entonces suma 2. Punto. Aquí no sumaron.

Inventor

¿Cómo es posible que en 2026 todavía haya sumas mal hechas en exámenes de acceso a la universidad?

Model

Porque el sistema está saturado. Cientos de miles de estudiantes, miles de exámenes, correcciones a contrarreloj. Y este año además hubo que rehacer cosas por los errores en los propios enunciados. Alguien metió la pata en algún lado.

Inventor

La madre dice que no es la única familia con este problema.

Model

Exacto. Conoce a otras del mismo colegio y de fuera. Eso sugiere que no es un caso aislado, sino un patrón. Y si es un patrón, es un problema sistémico.

Inventor

¿Qué pasa ahora con la estudiante?

Model

Se presenta a la extraordinaria en junio-julio. Tiene que volver a examinarse de todo. Pero la pregunta real es: ¿por qué tiene que hacerlo si ya demostró que sabía la materia?

Inventor

¿Y la CIUG qué dice?

Model

Que mande un correo. Que lo verán. Que espere. Mientras tanto, los plazos avanzan y la vida sigue sin ella.

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