Un fragmento olvidado de la era espacial comercial se aproxima a su fin esta semana, cuando el segundo estadio de un cohete Falcon 9 —abandonado tras cumplir su misión hace más de un año— chocará contra la Luna a casi nueve mil kilómetros por hora. El impacto, previsto para el miércoles cerca del cráter Einstein, no es solo un accidente cósmico: es también un espejo en el que la humanidad puede contemplar las consecuencias silenciosas de su expansión hacia el espacio. Lo que comenzó como un servicio de transporte para dos empresas privadas con sueños lunares termina convertido en un recordator