En la delgada frontera entre lo cotidiano y lo imprevisto, un tero de trescientos gramos colisionó con la turbina de un avión de Humming Airways durante su aterrizaje en Tres Arroyos, desencadenando una cadena de consecuencias que ningún pasajero a bordo llegó a percibir. Lo que para diecinueve viajeros fue un descenso ordinario, para la ciudad se convirtió en la interrupción de su única conexión aérea regular. El incidente recuerda cuán vulnerable puede ser la infraestructura que une a las comunidades pequeñas con el resto del mundo, y cómo la naturaleza, en su forma más humilde, puede detene