Un tercio de adolescentes confía en ChatGPT para consejos sobre relaciones sociales

Uno de cada cuatro adolescentes ha sido víctima de sexting; casos de ciberbullying afectan a menores con impacto emocional documentado.
Un tercio de adolescentes confía en una máquina para hablar de sus relaciones
Según el estudio de la Fundación SOL, el 33% de menores utiliza inteligencia artificial para pedir consejos sobre vínculos sociales.

Una generación de adolescentes españoles navega un mundo digital sin mapas claros: un tercio busca consejo sobre sus relaciones en algoritmos, uno de cada cuatro ha sido víctima de sexting, y el ciberbullying no deja de crecer. El estudio de la Fundación SOL no describe solo riesgos tecnológicos, sino una soledad más antigua: la de quienes no encuentran espacios seguros donde ser escuchados. La pregunta que deja no es cuánto tiempo pasan los jóvenes en pantalla, sino por qué lo necesitan.

  • Un tercio de los adolescentes españoles recurre a la inteligencia artificial para hablar de sus amigos, sus enamoramientos y sus conflictos, señal de que algo falla en los espacios humanos de escucha.
  • Uno de cada cuatro menores ha sido víctima de sexting y los casos de ciberbullying en la UE crecieron del 13% al 16% entre 2021 y 2024, dibujando un entorno digital cada vez más hostil para los jóvenes.
  • Los adolescentes improvisan sus defensas: la mitad acude a sus padres cuando sufre acoso, un tercio simplemente bloquea al agresor, y el resto busca apoyo entre amigos sin ningún protocolo claro.
  • El 60% de los padres supervisa los dispositivos de sus hijos menores de 15 años, pero la Fundación SOL advierte que el control sin diálogo genera frustración y resentimiento en lugar de seguridad.
  • Tres de cada cuatro padres confían en que la verificación de edad mejoraría la seguridad digital, mientras más de la mitad reconoce que retrasaría la entrega del primer móvil si pudiera volver atrás.

La Fundación SOL presentó esta semana un estudio que pone cifras a lo que muchos padres intuyen: los adolescentes españoles navegan un mundo digital lleno de riesgos nuevos y buscan orientación en lugares inesperados. Uno de cada tres confía en la inteligencia artificial para pedir consejos sobre sus relaciones sociales. No es un dato menor: es un tercio de una generación delegando decisiones sobre vínculos humanos a un algoritmo.

El estudio, realizado por GAD3 con dos mil encuestados entre padres y adolescentes mayores de 14 años, reveló que casi la mitad de los menores ya usa IA, principalmente para fines académicos. Pero hay quienes recurren a herramientas como ChatGPT para hablar de sus amigos, sus enamoramientos o sus conflictos. Es un síntoma de algo más profundo: soledad digital, falta de espacios seguros para hablar, o simplemente la comodidad de una respuesta sin juicio.

La IA es solo una parte del panorama. El acoso encabeza las preocupaciones de los menores en línea: insultos, robo de contraseñas, acoso sexual, difusión no consentida de imágenes. Uno de cada cuatro adolescentes afirma haber sido víctima de sexting, una cifra similar a la de quienes reportan haber sufrido deepfakes. El ciberbullying, mientras tanto, creció del 13% al 16% en la Unión Europea entre 2021 y 2024, según datos del Hospital Gregorio Marañón. Los menores improvisan sus defensas: la mitad acude a sus padres, un tercio bloquea al agresor, el resto busca apoyo entre amigos.

Entre los padres, la supervisión crece pero también la tensión. El 60% controla siempre los dispositivos de sus hijos menores de 15 años, pero la Fundación SOL advierte que las limitaciones sin diálogo generan frustración y sensación de control excesivo. Tres de cada cuatro padres creen que los sistemas de verificación de edad mejorarían la seguridad digital, y más de la mitad retrasaría la entrega del primer móvil si pudiera volver atrás.

Beatriz Izquierdo, directora de proyectos de la Fundación SOL, resumió el desafío: si no escuchamos a los menores, no encontraremos soluciones. Se ha pasado demasiado tiempo diciéndoles que están mal por estar con el móvil, sin preguntarles por qué lo necesitan.

La Fundación SOL presentó esta semana un estudio que pone cifras concretas a lo que muchos padres intuyen: los adolescentes españoles están navegando un mundo digital lleno de riesgos nuevos, y algunos de ellos están buscando orientación en lugares inesperados. Uno de cada tres adolescentes confía en la inteligencia artificial para pedir consejos sobre sus relaciones sociales. No es un dato marginal. Es un tercio de una generación que está delegando decisiones sobre vínculos humanos a un algoritmo.

El estudio, realizado por GAD3 y presentado por la Fundación SOL, encuestó a dos mil personas entre padres y adolescentes mayores de 14 años. Lo que encontró fue un panorama complejo: casi la mitad de los menores (45%) ya utiliza inteligencia artificial de alguna forma, y la mayoría lo hace con fines académicos. Más de la mitad emplea estas herramientas para completar contenidos escolares. Pero el uso va más allá. Hay adolescentes que recurren a ChatGPT cuando necesitan hablar de sus amigos, sus enamoramientos, sus conflictos sociales. Es un síntoma de algo más profundo: la soledad digital, la falta de espacios seguros para hablar, o simplemente la comodidad de una respuesta sin juicio.

Pero la inteligencia artificial es solo una parte de la historia. La Fundación SOL, compuesta por psiquiatras, psicólogos, pedagogos y policías, mapeó las principales preocupaciones de los menores cuando están en línea. El acoso encabeza la lista. Los insultos, el robo de contraseñas, el acoso sexual, la difusión no consentida de fotografías. Y luego está el sexting: uno de cada cuatro adolescentes encuestados afirma haber sido víctima de él. Eso significa que de cada cuatro menores que respondieron, uno ha recibido o sido presionado a enviar imágenes con connotaciones sexuales. La cifra es similar a la de quienes reportan haber sufrido deepfakes, esos vídeos y fotos manipuladas mediante inteligencia artificial que parecen reales pero no lo son.

El ciberbullying, mientras tanto, está creciendo. Entre 2021 y 2024, los casos en la Unión Europea pasaron del 13% al 16%, según datos del Hospital Gregorio Marañón. Son números que suben año tras año. Cuando un adolescente sufre una de estas situaciones, la mitad recurre a sus padres. Un tercio simplemente bloquea al agresor. El resto se lo cuenta a sus amigos. No hay un patrón claro de respuesta porque no hay un manual para esto. Los menores están improvisando sus defensas.

En el lado de los padres, el panorama es de supervisión creciente pero también de tensión. El 60% de los padres supervisa siempre el uso de dispositivos de sus hijos menores de 15 años, utilizando herramientas de control parental y limitando el tiempo de pantalla. Pero la Fundación SOL subraya algo importante: cuando hay limitaciones sin diálogo, aparecen emociones negativas. Frustración. Sensación de ser controlados. Los padres quieren proteger, pero la protección sin comunicación genera resentimiento.

Tres de cada cuatro padres creen que los sistemas de verificación de edad ayudarían a crear entornos digitales más seguros. Es una esperanza en la regulación, en que alguien más pueda hacer el trabajo de filtro. Más de la mitad de los padres encuestados dice que retrasaría la entrega del primer móvil a sus hijos si pudiera volver atrás en el tiempo. Uno de cada tres preferiría esperar hasta los 15 años. Pero no pueden volver atrás. Sus hijos ya están en línea. La pregunta ahora es cómo acompañarlos sin asfixiarlos, cómo protegerlos sin perder su confianza. Beatriz Izquierdo, directora de proyectos de la Fundación SOL, lo expresó así: si no escuchamos a los menores, no encontraremos soluciones. Se ha pasado demasiado tiempo diciéndoles que están mal por estar con el móvil, sin preguntarles por qué lo necesitan.

Si no escuchamos a los menores, no vamos a encontrar soluciones. Se ha pasado demasiado tiempo tirando balones fuera.
— Beatriz Izquierdo, directora de proyectos de la Fundación SOL
Defenderlos frente a los depredadores de todo tipo que circulan por las redes es un objetivo casi imposible
— Fiscalía General del Estado, memoria 2023
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un adolescente elegiría pedir consejo a una máquina sobre sus relaciones en lugar de hablar con un amigo o un adulto?

Model

Porque la máquina no juzga. No te va a contar lo que dijiste a otros. No tiene agenda propia. Un amigo puede tener sus propios intereses, un padre puede reaccionar con preocupación o decepción. ChatGPT solo responde.

Inventor

Pero una máquina no entiende realmente lo que significa estar enamorado o sentirse solo.

Model

No, no lo entiende. Pero el adolescente siente que entiende. Y a veces, en ese momento, eso es suficiente. Es un síntoma de que algo falta en sus espacios reales.

Inventor

El estudio menciona que uno de cada cuatro ha sufrido sexting. ¿Eso significa que fueron víctimas de coerción o que participaron voluntariamente?

Model

El estudio no distingue. Pero la palabra "víctima" sugiere que no fue completamente voluntario, o que al menos no comprendían las consecuencias. Algunos fueron presionados. Otros enviaron fotos creyendo que era privado y luego fueron compartidas.

Inventor

¿Los padres que supervisan constantemente están haciendo lo correcto?

Model

Están haciendo lo que creen que es correcto. Pero el estudio muestra que sin diálogo, esa supervisión genera frustración. Un adolescente que se siente vigilado pero no escuchado va a buscar espacios donde no lo vean. Eso es más peligroso.

Inventor

¿Qué cambiaría si los sistemas de verificación de edad funcionaran realmente?

Model

Probablemente poco. Los adolescentes encontrarían formas de saltárselos. Lo que cambiaría es si hubiera conversación real entre padres e hijos sobre por qué quieren estar en esas plataformas, qué buscan, qué temen.

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