Una región que hoy duerme geológicamente fue sacudida por terremotos poderosos
En las costas de Comodoro Rivadavia, donde la roca guarda memoria más larga que la de cualquier archivo humano, investigadores de la UNPSJB y el CONICET han descubierto que la tierra no estuvo tan quieta como se creía: las capas sedimentarias de Kilómetro 5 y Caleta Córdova revelan terremotos intensos ocurridos durante el Cuaternario, un período mucho más cercano al presente de lo que la ciencia suponía. Lo que comenzó como un ejercicio estudiantil para un congreso terminó por reescribir la historia sísmica de una región considerada geológicamente dormida. El hallazgo no cierra preguntas, sino que abre otras más profundas sobre las fuerzas que alguna vez sacudieron la Patagonia y sobre lo que aún podría estar latente bajo sus costas.
- La certeza de que la actividad tectónica en el este de Comodoro Rivadavia había terminado hace 10 millones de años se derrumba ante deformaciones sedimentarias que apuntan al Cuaternario.
- Dos estudiantes avanzados de Geología, buscando material para un congreso, encontraron en las rocas húmedas de la costa una firma inequívoca de terremotos de magnitud superior a 6 grados.
- Las estructuras de licuefacción, fallas normales y plegamientos hallados en capas intactas por encima y por debajo revelan la violencia de sacudidas sísmicas que nadie había registrado en esta región.
- La comunidad científica enfrenta ahora la paradoja de una zona de bajísima sismicidad actual que fue escenario de terremotos poderosos en un pasado geológicamente reciente.
- El equipo describe su trabajo como un primer paso descriptivo; la pregunta sobre el origen de esos terremotos queda abierta y convoca nuevas líneas de investigación en la costa patagónica.
En las costas de Comodoro Rivadavia, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el CONICET descubrió evidencia de terremotos intensos ocurridos durante el Cuaternario, un período geológicamente mucho más reciente de lo que la ciencia había estimado hasta ahora. Francisco Oporto Romero, José Paredes, Franco Yanone y Matías Olivera encontraron, en los afloramientos rocosos de los barrios Kilómetro 5 y Caleta Córdova, deformaciones internas en capas sedimentarias cuyos estratos superiores e inferiores permanecían intactos: una firma geológica característica de eventos sísmicos regionales de considerable magnitud.
El hallazgo nació casi por casualidad. Yanone y Olivera, estudiantes avanzados de Geología, recorrían la costa norte de la ciudad petrolera de Chubut en busca de material para un congreso estudiantil cuando las rocas húmedas por la brisa marina les revelaron estructuras de licuefacción, fallas normales y plegamientos. Esas deformaciones, explicó Oporto, solo se producen cuando terremotos de más de 6 grados en la escala de Richter sacuden sedimentos saturados de fluidos.
Hasta este estudio, se creía que la actividad tectónica en el sector oriental de Comodoro había cesado hace unos 10 millones de años, en el Mioceno medio. Las nuevas evidencias demuestran que esos procesos continuaron bastante después, convirtiendo a una región hoy considerada de muy baja sismicidad en el escenario de terremotos poderosos en un pasado reciente desde la perspectiva geológica.
Oporto destacó el valor del trabajo colaborativo entre docentes, investigadores y estudiantes que hizo posible el estudio, y subrayó que lo publicado es apenas un análisis geométrico descriptivo de las estructuras halladas. La siguiente etapa —investigar el origen de esos terremotos— abre nuevas preguntas sobre una Patagonia que, hasta hace muy poco, se consideraba geológicamente dormida.
En las costas de Comodoro Rivadavia, donde la roca se encuentra húmeda por la brisa marina y la lluvia patagónica, un grupo de investigadores descubrió algo que reescribe lo que se sabía sobre la historia sísmica de esta región. Francisco Oporto Romero, José Paredes, Franco Yanone y Matías Olivera, trabajando entre la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el CONICET, encontraron evidencia de terremotos intensos que ocurrieron mucho más recientemente de lo que la comunidad científica había creído hasta ahora.
El hallazgo surgió casi por accidente. Yanone y Olivera, estudiantes avanzados de Geología, necesitaban material para presentar en un congreso estudiantil. Decidieron recorrer las costas de los barrios Kilómetro 5 (conocido formalmente como Presidente Ortiz) y Caleta Córdova, en la zona norte de la ciudad petrolera de Chubut. Lo que encontraron allí cambió el rumbo de su investigación. En las capas sedimentarias, observaron deformaciones internas visibles, mientras que los estratos inmediatamente por encima y por debajo permanecían intactos. Esa combinación específica de capas deformadas rodeadas por capas sin alteraciones es una firma geológica inequívoca: la marca dejada por terremotos de considerable intensidad.
Los investigadores identificaron fallas normales, plegamientos y estructuras producidas por licuefacción, un fenómeno en el que los fluidos escapan del sedimento durante sacudidas sísmicas. Estas deformaciones se hacen especialmente visibles cuando el afloramiento rocoso está húmedo, lo que permitió a los especialistas leer la historia escrita en la piedra. Como explicó Oporto en una entrevista con el programa Ahora en Comodoro, analizaron capas tabulares con alta continuidad lateral que estaban deformadas, mientras que su base y su techo permanecían sin deformación, una característica que se asocia directamente con eventos sísmicos regionales.
Hasta este estudio, la comunidad científica consideraba que la actividad tectónica en el sector oriental de Comodoro Rivadavia había cesado hace aproximadamente 10 millones de años, durante el Mioceno medio. Las nuevas evidencias indican, sin embargo, que esos procesos continuaron durante el Cuaternario, un período geológicamente mucho más reciente en la escala de tiempo de la Tierra. Para Oporto, este hallazgo demuestra que ocurrió actividad sísmica en un lugar que había sido considerado estable hace no mucho tiempo desde la perspectiva geológica.
Sobre la magnitud de aquellos terremotos antiguos, Oporto fue claro: no es posible establecer con precisión cuán fuertes fueron, ya que no existen registros instrumentales de esa época. Sin embargo, señaló que para generar licuefacción se necesitan magnitudes mayores a 6 grados en la escala de Richter, aunque ese umbral también depende del tipo y la saturación del sedimento. Lo que sí es cierto es que la región de Comodoro es considerada hoy una zona de muy baja actividad sísmica, lo que hace al hallazgo doblemente relevante: una región que hoy duerme geológicamente fue sacudida por terremotos poderosos en el pasado reciente.
Oporto valoró la modalidad de trabajo conjunto entre docentes, investigadores y estudiantes avanzados que hizo posible el estudio. Esa dinámica permitió concretar una investigación que suma conocimiento concreto sobre la historia geológica de la costa patagónica. El trabajo publicado es descrito por sus autores como un primer paso, un análisis geométrico de descripción e interpretación de las estructuras encontradas. La próxima etapa será investigar el origen de esos terremotos, una pregunta que abre nuevas líneas de investigación en una región que, hasta hace poco, se creía geológicamente dormida.
Citações Notáveis
Esta información demuestra que ocurrió actividad sísmica en un lugar considerado estable hace no mucho tiempo desde el punto de vista geológico— Francisco Oporto Romero, investigador
Para generar licuefacción se necesitan magnitudes mayores a 6 grados en la escala de Richter, aunque ese umbral también depende del tipo y la saturación del sedimento— Francisco Oporto Romero
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo es que un grupo de estudiantes que buscaba material para un congreso termina reescribiendo la historia sísmica de una región?
A veces la ciencia funciona así. Yanone y Olivera estaban buscando algo presentable, algo que mostrara. Recorrieron las costas y vieron estas deformaciones en la roca. Oporto y Paredes reconocieron inmediatamente que no era un hallazgo menor.
¿Qué es lo que vieron exactamente que les hizo pensar en terremotos?
Capas de sedimento deformadas, plegadas, fracturadas, rodeadas por capas intactas. Es como si alguien hubiera sacudido una parte de la tierra y dejado el resto sin tocar. Eso solo puede significar una cosa: un terremoto muy fuerte.
Pero la región se consideraba estable desde hace 10 millones de años. ¿Cómo es posible que nadie lo hubiera visto antes?
Porque nadie estaba buscando. La zona tiene muy baja actividad sísmica hoy, así que los geólogos asumieron que siempre fue así. Pero la roca cuenta historias si sabes cómo leerla. Estas deformaciones están ahí desde hace millones de años, esperando.
¿Qué tan fuertes fueron esos terremotos antiguos?
No se puede saber con exactitud. No hay registros instrumentales. Pero para producir licuefacción, ese fenómeno donde los fluidos escapan del sedimento, necesitas magnitudes superiores a 6 grados. Eso es un terremoto serio.
¿Esto significa que Comodoro podría volver a temblar así?
Es la pregunta que viene ahora. El trabajo que publicaron es solo el primer paso, la descripción de lo que encontraron. La próxima etapa es entender por qué ocurrieron esos terremotos, qué mecanismo tectónico los produjo. Eso podría cambiar cómo pensamos sobre el riesgo sísmico en la región.
¿Por qué importa esto fuera de la comunidad científica?
Porque vivimos en estas ciudades. Comodoro es una ciudad petrolera importante. Si la región tuvo terremotos poderosos en el pasado reciente, necesitamos saber si eso puede volver a ocurrir. La geología no es solo historia; es también futuro.