Fármaco oral elimina transmisión del coronavirus en 24 horas, según estudio

El tratamiento podría prevenir enfermedad grave y reducir el impacto emocional y socioeconómico del aislamiento prolongado en pacientes infectados.
Podría cambiar las reglas del juego en el manejo de la pandemia
El doctor Plemper describió así el potencial del molnupiravir tras demostrar su capacidad de bloquear la transmisión viral en 24 horas.

En diciembre de 2020, mientras el mundo buscaba salidas a una pandemia que parecía no tener fin, investigadores de la Universidad Estatal de Georgia ofrecieron un destello de esperanza científica: un antiviral oral llamado molnupiravir demostró, en estudios con hurones, la capacidad de detener por completo la transmisión del SARS-CoV-2 en apenas 24 horas. El hallazgo, liderado por el doctor Richard Plemper, no solo abría la posibilidad de tratar la infección antes de que se agravara, sino también de acortar el tiempo en que una persona permanecía contagiosa, aliviando así el peso humano y económico del aislamiento prolongado. El medicamento aún debía recorrer el largo camino de los ensayos clínicos en humanos, pero su promesa resonó como una de las más concretas hasta ese momento.

  • Un fármaco oral capaz de bloquear la transmisión del coronavirus en 24 horas irrumpe en el panorama científico con resultados que los investigadores califican de contundentes.
  • En los experimentos, ningún hurón sano que recibió el tratamiento se infectó al convivir con animales portadores del virus, mientras que todos los contactos del grupo placebo enfermaron.
  • El molnupiravir actúa introduciendo errores en la replicación del material genético viral, un mecanismo ya probado contra la influenza que ahora se redirige contra el SARS-CoV-2.
  • La gran pregunta que tensiona el entusiasmo es si estos resultados en animales se traducirán con la misma eficacia en seres humanos, algo que los ensayos de fase II y III aún deben confirmar.
  • De validarse en clínica, el medicamento podría reducir drásticamente los períodos de aislamiento y sus costos emocionales y económicos, cambiando la lógica misma del manejo pandémico.

En diciembre de 2020, el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia anunció un hallazgo que captó la atención del mundo científico: el molnupiravir, un antiviral oral también conocido como MK-4482 o EIDD-2801, había demostrado en laboratorio la capacidad de bloquear completamente la transmisión del SARS-CoV-2 en tan solo 24 horas. El doctor Richard Plemper, quien lideraba el equipo investigador, señaló que era la primera vez que un fármaco administrado por vía oral mostraba esa velocidad de acción contra la propagación del virus.

El medicamento no era una creación nueva: había nacido en la Universidad de Emory como tratamiento para la influenza, y su mecanismo consistía en sabotear la replicación viral introduciendo errores en la copia del material genético del virus. Ridgeback Biotherapeutics había licenciado la tecnología y se había asociado con Merck & Co. para llevarlo más lejos.

Para demostrar su eficacia, el equipo eligió hurones como modelo animal, ya que estos transmiten el SARS-CoV-2 con facilidad pero rara vez desarrollan enfermedad grave, lo que los convierte en un espejo útil de cómo el virus circula entre adultos jóvenes. Los resultados fueron inequívocos: ningún hurón tratado con el fármaco se infectó al compartir jaula con animales portadores del virus, mientras que todos los del grupo placebo enfermaron. El estudio fue publicado en Nature Microbiology.

Si la respuesta en humanos resultaba comparable, los pacientes tratados a tiempo podrían dejar de ser infecciosos en menos de un día, acortando el aislamiento y su carga emocional y económica. En ese momento, el molnupiravir avanzaba en ensayos clínicos de fase II y III, administrado en tres dosis cada 12 horas durante cinco días. El trecho entre el laboratorio y la clínica seguía siendo largo, pero los datos preliminares alimentaban una esperanza concreta en medio de la pandemia.

En diciembre de 2020, investigadores de la Universidad Estatal de Georgia presentaron hallazgos que parecían prometer un giro decisivo en la lucha contra la pandemia. Un medicamento antiviral llamado molnupiravir —conocido también por sus designaciones químicas MK-4482 e EIDD-2801— había demostrado en estudios de laboratorio la capacidad de detener completamente la transmisión del coronavirus en apenas 24 horas.

El descubrimiento provenía del Instituto de Ciencias Biomédicas de la universidad, donde el doctor Richard Plemper lideraba el equipo que realizó la investigación. Según Plemper, se trataba de la primera demostración de un fármaco disponible en forma oral capaz de bloquear rápidamente la propagación del SARS-CoV-2. El potencial era considerable: si el tratamiento se iniciaba a tiempo en pacientes infectados, podría no solo evitar que la enfermedad avanzara hacia formas más graves, sino también acortar significativamente el período durante el cual una persona permanecía contagiosa. Esto, a su vez, reduciría el tiempo de aislamiento obligatorio y sus costos emocionales y económicos asociados.

El molnupiravir no era un fármaco completamente nuevo. Había sido desarrollado originalmente en la Universidad de Emory en Atlanta, diseñado inicialmente para tratar la influenza. Su mecanismo de acción era directo: impedía que el virus se replicara al introducir errores durante la copia del material genético viral. Ridgeback Biotherapeutics había licenciado la tecnología y se había asociado con Merck & Co. para su desarrollo posterior.

Para probar su efectividad contra el coronavirus, el equipo de Plemper utilizó un modelo animal que resultaba particularmente relevante: hurones. Estos animales transmiten fácilmente el SARS-CoV-2 entre sí pero, como explicó el doctor Robert Cox, becario postdoctoral en el laboratorio, típicamente no desarrollan enfermedad grave, lo que los hacía un reflejo útil de cómo el virus se propagaba entre adultos jóvenes en la población humana.

Los resultados fueron contundentes. Cuando los investigadores infectaban a hurones con el virus y luego los colocaban en la misma jaula con animales no infectados que habían recibido el tratamiento, ninguno de los contactos se enfermaba. En contraste, cuando los animales de origen recibían placebo en lugar del medicamento, todos sus contactos se infectaban. Josef Wolf, estudiante de doctorado en el laboratorio de Plemper y coautor principal del estudio, describió estos hallazgos en la revista Nature Microbiology.

Si estos resultados en hurones se traducían a humanos —una pregunta que permanecía abierta—, los pacientes con COVID-19 tratados con molnupiravir podrían dejar de ser infecciosos dentro de 24 horas desde el inicio del tratamiento. En ese momento, el medicamento se encontraba en ensayos clínicos avanzados de fase II y III, donde se estaba probando en tres dosis diferentes administradas cada 12 horas durante cinco días en pacientes con COVID-19. El camino desde el laboratorio de hurones hasta la clínica humana seguía siendo largo, pero los datos preliminares sugerían que el fármaco podría, en palabras de Plemper, cambiar las reglas del juego en el manejo de la pandemia.

Esta es la primera demostración de un fármaco disponible por vía oral que logra bloquear rápidamente la transmisión del SARS-CoV-2
— Doctor Richard Plemper, Universidad Estatal de Georgia
Cuando compartimos a los infectados y luego tratamos a los animales de origen con hurones de contacto no tratados en la misma jaula, ninguno de los contactos se infectó
— Josef Wolf, estudiante de doctorado y coautor principal del estudio
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué los hurones fueron el modelo elegido para este estudio y no, digamos, ratones o primates?

Model

Los hurones transmiten el virus entre sí de forma natural y rápida, pero casi nunca desarrollan enfermedad grave. Eso los hace un espejo casi perfecto de lo que sucede en adultos jóvenes humanos, donde el virus se propaga fácilmente pero la mayoría no enferma gravemente.

Inventor

El medicamento fue originalmente diseñado para la gripe. ¿Qué tan común es reutilizar antivirales de esta manera?

Model

Es una estrategia establecida. Los antivirales de amplio espectro contra virus de ARN respiratorios a menudo tienen propiedades que funcionan contra múltiples patógenos. El molnupiravir mostró esa versatilidad desde el principio.

Inventor

Si el tratamiento elimina la transmisión en 24 horas, ¿por qué aún se necesitaban cinco días de dosis?

Model

Lo que se eliminaba era la capacidad de transmitir. El tratamiento de cinco días probablemente apuntaba a resolver completamente la infección en el paciente, no solo a hacerlo no contagioso. Son objetivos diferentes.

Inventor

¿Cuál era el mayor obstáculo para pasar de hurones a humanos?

Model

Siempre existe incertidumbre. Los hurones no son humanos. Sus sistemas inmunológicos, su metabolismo, la forma en que el virus se comporta en sus cuerpos: todo eso puede diferir. Los ensayos clínicos eran el único camino para saber si realmente funcionaba.

Inventor

¿Qué significaría para la sociedad si esto funcionaba en humanos?

Model

Significaría que alguien infectado podría dejar de aislar en un día. Sin semanas de confinamiento, sin pérdida prolongada de ingresos, sin el desgaste emocional del aislamiento. Y si se trataba temprano, se evitaban hospitalizaciones. Era potencialmente transformador.

Quieres la nota completa? Lee el original en infobae ↗
Contáctanos FAQ