Durante siglos, la sabiduría popular ha insistido en que la constancia diaria es la única puerta hacia el bienestar físico. Un equipo de investigadores de la Universidad de Hong Kong acaba de matizar esa certeza: en un ensayo de 16 semanas con 315 adultos con obesidad abdominal, comprimir 75 minutos de entrenamiento intenso en una sola sesión semanal produjo pérdidas de grasa corporal comparables a distribuir ese mismo esfuerzo en tres días. El hallazgo no niega el valor de la frecuencia, pero sí amplía el mapa de lo posible para quienes el tiempo es el obstáculo más difícil de vencer.