En los márgenes del sistema solar interior, una pequeña luna marciana guarda en su superficie la memoria de una colisión antigua. Investigadores de la Universidad de Berna han propuesto, con el respaldo de cien simulaciones computacionales y datos del sobrevuelo de la sonda Hera en 2025, que un único asteroide de 320 metros bastó para esculpir la depresión polar y la espesa capa de polvo que definen hoy a Deimos. Es un recordatorio de que los mundos pequeños también tienen historias violentas, y de que la ciencia avanza cuando la observación y el modelo se encuentran.