El euro alcanza los 800 pesos cubanos en el mercado informal

Millones de cubanos enfrentan pérdida de poder adquisitivo, especialmente jubilados, pensionados y quienes no reciben remesas del exterior, mientras los precios de alimentos y medicamentos se encarecen.
Cada subida de las divisas termina presionando los precios de alimentos, medicamentos y servicios
La depreciación del peso cubano se traslada inmediatamente a los costos de la vida cotidiana de millones de personas.

En Cuba, el euro ha cruzado la barrera simbólica de los 800 pesos en el mercado informal, mientras el dólar se sitúa en 695 pesos, marcando un nuevo capítulo en la prolongada erosión del peso cubano. Esta cifra no es solo un dato cambiario: es el reflejo de una economía bajo presión sostenida, donde los apagones, la escasez y la desconfianza en la moneda nacional se entrelazan con la vida cotidiana de millones de personas. Para quienes no reciben remesas del exterior, cada subida en el tipo de cambio informal es una reducción silenciosa de lo que pueden poner en la mesa.

  • El euro rompe la barrera psicológica de los 800 pesos cubanos, un umbral que hace apenas meses parecía inalcanzable, señalando una aceleración sin precedentes en la depreciación del peso.
  • El dólar sube a 695 pesos y el MLC a 505.51, arrastrando consigo los precios de alimentos, medicamentos y servicios privados que se cotizan extraoficialmente en divisas.
  • El salario mínimo recién anunciado de 3.210 pesos pierde poder adquisitivo casi en el momento de entrar en vigor, dejando a trabajadores y jubilados atrapados en una brecha que se ensancha cada semana.
  • Millones de cubanos sin acceso a remesas o divisas —especialmente pensionados— ven cómo su capacidad de compra se erosiona mes a mes sin ningún mecanismo de protección real.
  • El mercado informal se consolida como la verdadera brújula económica del país, desplazando las tasas oficiales y dictando los precios reales en la economía de calle.

El euro cruzó esta semana la barrera de los 800 pesos cubanos en el mercado informal, una cifra que hasta hace poco habría parecido impensable. El dólar se ubicó en 695 pesos, sumando 5 pesos en su cotización más reciente, mientras el MLC subió a 505.51 pesos. Otras referencias del mercado también se movieron al alza: el peso mexicano llegó a 42.19 pesos, Zelle a 651.70 y CLA a 569.45. Solo el dólar canadiense retrocedió levemente, hasta 442.59 pesos.

Esta escalada no ocurre en el vacío. Cuba atraviesa meses de incertidumbre económica marcados por apagones prolongados, escasez de combustible y problemas de transporte. El gobierno anunció un nuevo salario mínimo de 3.210 pesos, pero esa cifra pierde valor casi de inmediato frente a los nuevos tipos de cambio informales.

El impacto se siente directamente en los hogares. Los vendedores fijan sus precios tomando como referencia el dólar o el euro, por lo que cada movimiento al alza de las divisas se traslada rápidamente a los alimentos, medicamentos y servicios. Quienes reciben remesas desde Europa obtienen más pesos por cada envío, pero ese beneficio se diluye cuando los precios internos suben casi al mismo ritmo.

La situación es especialmente grave para quienes dependen únicamente de ingresos en pesos. Un jubilado con 4.000 pesos mensuales o un trabajador con el salario mínimo enfrenta una brecha cada vez más amplia entre lo que gana y lo que cuesta vivir. Sin acceso a divisas y sin ayuda familiar desde el exterior, su poder de compra se erosiona mes a mes. Para estas personas, el dato de que el euro alcanzó los 800 pesos no es una abstracción financiera: es una medida concreta de cuánto se ha encarecido la vida.

El euro cruzó la barrera de los 800 pesos cubanos en el mercado informal esta semana, una cifra que hace poco tiempo habría parecido casi imposible de alcanzar. El dólar estadounidense, mientras tanto, se posicionó en 695 pesos, ganando 5 pesos en su cotización más reciente. Ambos movimientos confirman una tendencia que lleva meses acelerándose: las monedas extranjeras avanzan sin freno mientras el peso cubano pierde valor de manera sostenida.

Esta depreciación no ocurre en el vacío. Cuba atraviesa un período de incertidumbre económica profunda, con apagones prolongados, escasez de combustible y problemas de transporte que afectan la vida diaria. El gobierno ha anunciado nuevas reformas económicas y un salario mínimo de 3.210 pesos cubanos, pero esa cifra pierde poder adquisitivo casi de inmediato frente a los nuevos tipos de cambio. El MLC, la moneda electrónica de circulación limitada, también subió a 505.51 pesos. Otras referencias del mercado informal también se movieron: el peso mexicano llegó a 42.19 pesos, Zelle a 651.70 y CLA a 569.45. Solo el dólar canadiense bajó ligeramente, hasta 442.59 pesos.

Lo que sucede en el mercado informal de divisas no permanece aislado en las casas de cambio. Los vendedores fijan sus precios tomando como referencia el dólar o el euro, incluso cuando las transacciones se realizan en pesos cubanos. Cada movimiento hacia arriba de las monedas extranjeras se traslada rápidamente a los alimentos, medicamentos, productos importados, servicios privados y transporte. Para quienes reciben remesas desde Europa, el cambio favorable significa más pesos por cada envío. Pero ese beneficio se desvanece cuando los precios internos suben casi al mismo ritmo, obligando a muchas familias a cambiar más dinero para comprar lo mismo.

La situación es especialmente dura para quienes dependen únicamente de ingresos en pesos cubanos. Un jubilado que recibe 4.000 pesos mensuales, o alguien que gana el nuevo salario mínimo de 3.210 pesos, enfrenta una brecha cada vez más amplia entre lo que gana y lo que cuesta vivir. Los pensionados, particularmente aquellos con montos muy bajos y sin ayuda familiar desde el exterior, están en una posición vulnerable. No tienen acceso a divisas, no pueden beneficiarse de los cambios favorables, y ven cómo su poder de compra se erosiona mes a mes.

El mercado informal se ha convertido en la brújula de la economía cubana. Aunque existen tasas oficiales de cambio, los precios reales se mueven según lo que marcan el dólar, el euro y otras formas de pago en la calle. La falta de oferta estable de divisas, la escasez crónica de productos y la desconfianza generalizada en el peso cubano alimentan esta dinámica. Mientras esas condiciones persistan, cualquier movimiento hacia arriba de las monedas extranjeras seguirá impactando directamente en la mesa de los hogares cubanos. Para millones de personas, el dato de que el euro alcanzó los 800 pesos no es solo un número financiero. Es una medida concreta de cuánto se encarece la vida.

Para quienes reciben euros desde España, Italia u otros países, el cambio puede representar más pesos al momento de vender. Pero para quienes cobran en moneda nacional, el efecto suele ser contrario.
— Análisis del mercado informal cubano
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué importa tanto que el euro llegue a 800 pesos? Es solo un número más en una lista de cambios.

Model

Porque ese número es donde vive la gente. Cuando el euro sube, el vendedor de la esquina sube los precios. El jubilado que gana 4.000 pesos ve que su dinero compra menos cada semana.

Inventor

Pero las remesas también suben de valor. ¿No es eso bueno para las familias que reciben dinero del exterior?

Model

Sí, pero solo en teoría. Una familia recibe más pesos por cada envío, pero los precios suben casi al mismo ritmo. Terminan cambiando más dinero para comprar lo mismo de siempre.

Inventor

¿Quién está peor: los que reciben remesas o los que no?

Model

Los que no reciben nada. Dependen de salarios en pesos cubanos mientras el mercado funciona cada vez más con referencias en divisas. No tienen red de contención.

Inventor

¿El gobierno puede hacer algo para frenar esto?

Model

Mientras no haya oferta estable de divisas y no se resuelva la escasez de productos, el mercado informal seguirá marcando el ritmo. Los números oficiales importan menos que lo que sucede en la calle.

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