En el espacio donde la presencia humana se vuelve dato, WhatsApp elige la discreción sobre la vigilancia: un pequeño punto verde reemplaza al texto 'en línea', visible solo cuando uno lo busca deliberadamente. La plataforma de Meta, con millones de conversaciones diarias como telón de fondo, ensaya en iOS una forma de conectividad que informa sin interrumpir. Es un gesto menor en apariencia, pero revela una tensión más profunda que toda tecnología social debe negociar: cuánto saber del otro, y cuándo.