En las profundidades del Cañón del Sumidero, donde el río Grijalva ha esculpido la roca durante millones de años, la naturaleza recordó a un grupo de turistas que la belleza y la fuerza son dos caras del mismo paisaje. Una tormenta repentina transformó un recorrido en lancha por este Parque Nacional de Chiapas en una experiencia de tensión con granizo, viento y niebla, dejando en evidencia que los entornos más majestuosos guardan también su propia voluntad. Nadie resultó herido, pero el incidente permanece como una advertencia silenciosa sobre los riesgos de la temporada de lluvias en regiones