En los pasillos de una corte federal en Miami, la diplomacia y la justicia se encuentran en tensión: tres ciudadanos estadounidenses que sobrevivieron torturas bajo el régimen venezolano ven cómo la administración Trump solicita protección legal para la misma funcionaria que ahora Washington reconoce como presidenta interina de Venezuela. El caso revela una paradoja propia de los tiempos: el reconocimiento diplomático puede convertirse en escudo frente a la rendición de cuentas, y la política exterior puede redefinir los límites de lo que un tribunal puede juzgar.
Trump solicita inmunidad para Delcy Rodríguez en demanda por torturas a estadounidenses
Tres ciudadanos estadounidenses fueron secuestrados, torturados con descargas eléctricas, golpizas y posiciones de estrés, y retenidos en Venezuela antes de ser liberados en 2023.