En el complejo tablero de las relaciones hemisféricas, la administración Trump ha dado un paso diplomático de peso: solicitar inmunidad judicial para Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, ante un proceso civil en Florida. Este gesto formaliza el reconocimiento de Washington hacia el nuevo gobierno venezolano surgido tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, y plantea una pregunta que trasciende lo jurídico: ¿puede la protección legal convertirse en el puente hacia una reconciliación económica entre dos naciones que han vivido años de tensión y sanciones?