En el delicado tejido de las relaciones entre naciones, un visado revocado puede pesar tanto como un tratado roto. Washington ha cancelado la visa de la embajadora brasileña Maria Luiza Ribeiro Viotti como respuesta a lo que considera una obstrucción deliberada de Brasilia para no aprobar al candidato estadounidense para embajador. El gesto, calculado y reversible, revela cuánto pueden tensarse los lazos diplomáticos cuando la política interna de un país —en este caso, las elecciones brasileñas de octubre— se convierte en el verdadero campo de batalla.