Trump pone a Wall Street a la defensiva con medidas de asequibilidad antes de elecciones

Las elecciones importan más que la rentabilidad de los bancos
Brad Golding resume cómo Trump cambió de prioridades: ahora los votantes pesan más que los inversores.

Donald Trump, el presidente que Wall Street creyó propio, ha girado en siete días hacia una serie de medidas que anteponen el bolsillo del votante común a la rentabilidad del inversor institucional. Límites a las tasas de tarjetas de crédito, restricciones a la compra masiva de viviendas y una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal señalan un reordenamiento de prioridades que los mercados no anticipaban. En la historia de las democracias populistas, este movimiento no es nuevo: cuando se acercan las elecciones de mitad de mandato, Main Street suele reclamar su turno frente a Wall Street.

  • En apenas una semana, Trump lanzó cuatro medidas contra el sector financiero, rompiendo la tregua tácita que había mantenido con los mercados desde su regreso al poder.
  • Las acciones de Citigroup, Visa, Mastercard y grandes propietarios de viviendas cayeron entre un 4% y un 7%, reflejando el impacto inmediato de la nueva dirección política.
  • La orden de investigar penalmente a Jerome Powell escaló la tensión hasta el punto de que los propios directivos de JPMorgan y Bank of New York Mellon salieron a defender públicamente la independencia de la Reserva Federal.
  • Senadores republicanos y analistas de mercado advierten que varias propuestas podrían no sobrevivir el proceso legislativo, y los inversores, acostumbrados a los giros de Trump, mantienen cierta calma.
  • Sin embargo, los riesgos reales persisten: limitar el crédito podría excluir a los consumidores más vulnerables, y restringir la inversión institucional en vivienda podría frenar la construcción de nueva oferta.
  • Con más anuncios previstos en Davos, Wall Street aguarda sin saber si el aliado que creyó tener se ha convertido definitivamente en adversario.

Donald Trump llegó a su segundo mandato con Wall Street convencida de tener un aliado. Durante meses cumplió esa expectativa: recortó impuestos, moderó los aranceles más agresivos y permitió que los mercados respiraran. Esa calma se evaporó en el transcurso de una sola semana.

En siete días, la administración intentó bloquear a grandes inversores institucionales de adquirir viviendas unifamiliares, propuso un techo a las tasas de interés de las tarjetas de crédito, anunció restricciones a salarios ejecutivos y recompra de acciones, y ordenó al Departamento de Justicia abrir una investigación penal contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. El mensaje subyacente era inequívoco: las elecciones de mitad de mandato pesan más que los beneficios bancarios.

Los mercados acusaron el golpe. Las acciones de Citigroup, American Express, Capital One, Mastercard y Visa perdieron entre el 4% y el 7% en dos días. Los grandes propietarios de viviendas y Blackstone también retrocedieron. La investigación contra Powell provocó una respuesta inusual: Jamie Dimon de JPMorgan y Robin Vince del Bank of New York Mellon defendieron públicamente la independencia de la institución, advirtiendo que la interferencia política produciría más inflación, no menos. Senadores republicanos expresaron preocupación similar.

No todos creen que las propuestas prosperarán. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, reconoció que el límite a las tasas crediticias enfrentaría resistencia legislativa. Analistas como Peter Boockvar dudan de que ninguna de las dos medidas principales avance sin apoyo del Congreso, y los inversores, habituados a los giros de Trump, no han entrado en pánico generalizado.

Pero los riesgos concretos son reales. Limitar las tasas de tarjetas podría reducir el acceso al crédito para consumidores de ingresos bajos y medios. Restringir la inversión institucional en vivienda podría desincentivar la construcción y perjudicar a quienes alquilan por necesidad. Dan Ivascyn de Pimco ya reposiciona carteras hacia deuda no estadounidense y aconseja prepararse para lo impensable. Con nuevos anuncios previstos en Davos, Wall Street observa nerviosa si el aliado que creyó tener ha decidido cambiar de bando.

Donald Trump llegó a la presidencia con Wall Street convencida de tener un aliado. Durante su primer año, cumplió: redujo impuestos, recortó gastos y frenó un agresivo plan arancelario que había asustado a los mercados. Los inversores dormían tranquilos. Esa tranquilidad terminó hace una semana.

En el transcurso de siete días, Trump lanzó una serie de medidas que transformaron la relación. Intentó bloquear a los grandes inversores de comprar viviendas unifamiliares. Pidió limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Anunció restricciones a los salarios ejecutivos y a la recompra de acciones. Luego vino lo que sorprendió incluso a Wall Street: ordenó una investigación penal del Departamento de Justicia contra Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal, acusándolo de intimidación para presionar la baja de tipos de interés. El mensaje era claro. Los votantes importaban más que los beneficios bancarios.

Los números en el mercado reflejaron el golpe. Las acciones de Citigroup, American Express, Capital One, Mastercard y Visa cayeron entre el 4 y el 7 por ciento en los dos días posteriores a la propuesta sobre tasas de tarjetas de crédito. Las acciones de grandes propietarios de viviendas unifamiliares y Blackstone también bajaron, aunque se recuperaron parcialmente después. Brad Golding, gestor de fondos de cobertura en Christofferson Robb & Co. en Nueva York, lo resumió así: los inversores creían que después de los aranceles de abril de 2025, la incertidumbre desaparecería. En cambio, descubrieron que las elecciones de mitad de mandato importaban más que la estabilidad de los mercados.

La investigación contra Powell escaló la tensión. Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase, y otros líderes bancarios salieron públicamente a defender la Reserva Federal. Dimon advirtió que la interferencia política provocaría más inflación y tipos de interés más altos, lo opuesto a lo que Trump decía buscar. Robin Vince, director ejecutivo del Bank of New York Mellon, también defendió la independencia de la institución. Senadores republicanos como Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, expresaron preocupación. La investigación podría incluso fortalecer a Powell para permanecer en la junta de la Reserva Federal después de que expire su mandato como presidente a finales de año.

El lunes por la noche, Trump añadió otra capa: anunció que estaba trabajando con Microsoft y otros gigantes tecnológicos para asegurar que los consumidores no "paguen el pato" del aumento de precios de electricidad causado por las inversiones masivas en inteligencia artificial. El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, respondió con un comunicado señalando que los récords bursátiles y el aumento de salarios reales demostraban que Trump podía desatar prosperidad tanto para consumidores como inversores. Pero los inversores ya habían recibido advertencias. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había dicho a un grupo de banqueros hace meses: "Durante las últimas cuatro décadas, Wall Street se ha enriquecido más que nunca. Durante los próximos cuatro años, le tocará el turno a Main Street".

No todos creen que estas medidas se materializarán. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, republicano por Luisiana, señaló que la propuesta sobre tasas de tarjetas de crédito enfrentaría un duro escollo en el Congreso. Peter Boockvar, director de inversiones de One Point BFG Wealth Partners, predice que probablemente ni la propuesta de tarjetas de crédito ni las restricciones a compras institucionales de viviendas se llevarán a cabo sin apoyo legislativo. Los mercados, en general, no reflejan demasiada preocupación, en parte porque los inversores se han acostumbrado a que Trump se eche atrás en muchas de sus ideas.

Pero hay riesgos reales si estas propuestas avanzan. Limitar las tasas de tarjetas de crédito podría reducir el acceso al crédito para consumidores de bajos y medianos ingresos, advierten las asociaciones comerciales. Bloquear a inversores institucionales de comprar viviendas para alquilarlas suena bien en teoría, pero podría perjudicar a familias que quieren vivir en una casa pero no pueden comprarla, y desincentivar a constructores de añadir nueva oferta al mercado. Dan Ivascyn, director de inversiones de Pimco, la potente empresa de bonos, ha reposicionado carteras para comprar más deuda de emisores no estadounidenses. Su consejo: "Hay que esperar lo impensable y posicionar las carteras en consecuencia".

Trump prepara más anuncios. La Administración ha indicado que podría revelar nuevas propuestas de asequibilidad cuando el presidente comparezca en el Foro Económico Mundial la próxima semana. Wall Street espera, nerviosa, viendo si el aliado que creía tener se ha convertido definitivamente en adversario.

Los inversores pensaban que tras los aranceles de abril de 2025, la incertidumbre desaparecería. Ahora vemos que las elecciones de mitad de mandato tienen más importancia que la rentabilidad de los bancos
— Brad Golding, gestor de fondos de cobertura en Christofferson Robb & Co.
La interferencia política en la Fed provocaría un aumento de la inflación y de los tipos de interés, en lugar de lograr el objetivo declarado por Trump de reducirlos
— Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Trump cambió de repente de dirección con Wall Street después de un año de mantener buenas relaciones?

Model

Porque las elecciones de mitad de mandato están cerca, y los votantes están preocupados por el costo de vida, no por los beneficios bancarios. Trump está priorizando la asequibilidad para mantener su base electoral.

Inventor

¿Cree realmente que puede implementar todas estas medidas sin el Congreso?

Model

Probablemente no. Algunos analistas dudan que propuestas como el límite de tasas de tarjetas de crédito o las restricciones a compras institucionales de viviendas se materialicen sin apoyo legislativo. El presidente de la Cámara ya señaló obstáculos.

Inventor

¿Qué fue lo más sorprendente que hizo?

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La investigación penal contra Jerome Powell. No es solo presión política; es una escalada que llevó a líderes bancarios como Jamie Dimon a defender públicamente la Reserva Federal, algo raro en Wall Street.

Inventor

¿Qué riesgo real hay si estas medidas avanzan?

Model

Limitar tasas de tarjetas de crédito podría cortar el acceso al crédito para gente de bajos ingresos. Bloquear inversores institucionales de comprar viviendas para alquilar podría desincentivar la construcción de nuevas casas, empeorando la crisis de vivienda.

Inventor

¿Los mercados están realmente asustados?

Model

No tanto como podrían estarlo. Los inversores se han acostumbrado a que Trump se eche atrás en sus ideas. Pero están reposicionando carteras y esperando lo impensable, como dijo el director de Pimco.

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¿Qué viene después?

Model

Trump tiene más anuncios listos para el Foro Económico Mundial la próxima semana. Wall Street está nerviosa, esperando saber si el aliado que creía tener se ha convertido en adversario permanente.

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