Trump llega a cumbre de la OTAN con críticas a aliados europeos mientras buscan contenerlo

Dos periodistas turcos fueron detenidos bajo custodia policial en víspera de la cumbre, reflejando restricciones a la libertad de prensa durante el evento.
Si la cumbre no fuera en Turquía, posiblemente no hubiera venido
Trump expresa su decepción con la OTAN y advierte sobre su disposición a permanecer comprometido con la alianza.

En el palacio presidencial de Beştepe, Ankara, los líderes de las 32 naciones de la OTAN se reunieron bajo la sombra de una pregunta que pocas veces se había formulado tan abiertamente: ¿puede una alianza sobrevivir cuando su miembro más poderoso cuestiona en voz alta su propia voluntad de permanecer? Trump llegó elogiando a Erdogan y reprendiendo a Europa, convirtiendo una cumbre de unidad en un espejo de las fracturas que definen el orden occidental en este momento histórico.

  • Trump declaró que quizás no habría asistido a la cumbre si no fuera en Turquía, una amenaza velada que sacudió el salón antes de que comenzara la primera sesión formal.
  • Las críticas del presidente estadounidense a los aliados europeos por su ausencia durante las operaciones contra Irán profundizan una brecha transatlántica que ya amenaza la cohesión de la Alianza.
  • Los líderes de la OTAN redujeron el formato de la cumbre a una sola sesión plenaria breve, conscientes de que cada momento adicional representa una oportunidad para un incidente diplomático.
  • El compromiso de destinar 70.000 millones de euros anuales a Ucrania en 2026 y 2027 enfrenta resistencias internas, con Italia presionando para limitar el acuerdo a un solo año.
  • Dos periodistas turcos fueron detenidos en vísperas de la cumbre, recordando que el anfitrión del evento sobre democracia y seguridad colectiva restringe la libertad de prensa en su propio territorio.

La 36ª cumbre de la OTAN se abrió el martes en Ankara con una tensión que pocas veces había sido tan visible. En el palacio presidencial de Beştepe, Donald Trump marcó el tono antes incluso de la cena oficial: elogió a Erdogan como su «amigo» y acusó a los aliados europeos de no haber estado a la altura durante la ofensiva estadounidense contra Irán. Su declaración más perturbadora fue casi casual: si la cumbre no hubiera sido en Turquía, quizás no habría venido. No era un reproche; era una advertencia sobre la fragilidad de su compromiso con la alianza.

La relación personal entre Trump y Erdogan ofrece a los organizadores un margen de maniobra, pero no elimina las fricciones. Trump reiteró su intención de que Groenlandia pase a control estadounidense, un tema que los demás miembros esperaban ignorar, y sugirió la posibilidad de vender cazabombarderos avanzados a Turquía, consolidando una alianza bilateral que parece más cálida que su vínculo con los europeos.

El secretario general Mark Rutte y los gobiernos presentes trabajan para contener el daño y demostrar unidad. El gasto en defensa domina las deliberaciones: los aliados acordaron en La Haya elevar su inversión al 5% del PBI para 2035, y el Foro de la Industria de Defensa firmó contratos por 50.000 millones de dólares, aunque los expertos advierten que el ritmo sigue siendo insuficiente.

Ucrania es el otro eje central. El borrador de la declaración final prevé una ayuda militar de 70.000 millones de euros anuales para 2026 y 2027, pero Italia presiona para limitarla a un solo año, revelando las divergencias que se esconden detrás de la fachada de unidad. Zelensky, que se describió a sí mismo como «combativo», busca nuevos compromisos para la entrega de misiles Patriot y autorización para producirlos en Europa o en suelo ucraniano.

La cumbre transcurre bajo un operativo de seguridad excepcional y con restricciones a la prensa: dos periodistas turcos fueron detenidos en la víspera del evento. Turquía, mientras tanto, aprovecha el protagonismo para consolidarse como actor indispensable de la Alianza, apoyándose en su industria de defensa y en la cercanía visible entre Erdogan y Trump.

La 36ª cumbre de la OTAN abrió sus puertas el martes en Ankara bajo una tensión transatlántica sin precedentes. En el palacio presidencial de Beştepe, donde se reúnen durante dos días los líderes de los 32 países miembros de la Alianza Atlántica, la atmósfera refleja una realidad incómoda: el principal poder militar de Occidente llega cuestionando los compromisos fundamentales que sostienen la alianza desde hace décadas.

Donald Trump no tardó en marcar el tono. Poco antes de la cena oficial del martes, donde también estaría presente el presidente ucraniano Volodimir Zelensky, el mandatario estadounidense dejó clara su posición: elogió efusivamente al presidente turco Recep Tayyip Erdogan, a quien llamó su "amigo", mientras descargaba críticas contra los socios europeos. Acusó a la OTAN de no haber estado a la altura durante la ofensiva estadounidense en Irán, una queja que ha repetido insistentemente en los últimos días a través de su red Truth Social. "Me ha decepcionado mucho la OTAN y, sinceramente, si la cumbre no se hubiera celebrado en Turquía, es posible que no hubiera venido", declaró junto a Erdogan en uno de los salones del imponente palacio presidencial. La declaración fue más que un reproche: fue una advertencia sobre su disposición a permanecer comprometido con la alianza.

La relación personal entre Trump y Erdogan, quien lleva más de dos décadas en el poder, representa una ventaja para los organizadores en un contexto donde la imprevisibilidad del presidente estadounidense es el principal factor de riesgo. Trump sugirió además la posibilidad de que Turquía adquiera sofisticados aviones cazabombarderos estadounidenses, consolidando una alianza bilateral que parece más sólida que su relación con los europeos. Sin embargo, su comportamiento durante la cumbre ha demostrado que esa cercanía no lo detiene de perseguir objetivos que generan fricción. Reitera su intención de que Groenlandia sea controlada por Estados Unidos en lugar de Dinamarca, un tema que advierte "daña su relación con la OTAN", a pesar de que los miembros de la alianza esperaban ignorar la cuestión.

Mientras Trump mantiene deliberadamente la incertidumbre sobre el futuro del compromiso estadounidense en Europa, los líderes de la OTAN trabajan para contener el daño. El secretario general Mark Rutte y los gobiernos presentes tienen un objetivo claro: demostrar la unidad de los aliados en un contexto geopolítico marcado por la evolución en Medio Oriente y la continuación de la guerra en Ucrania. Para ello, la OTAN adoptó una organización más reducida, con una única sesión plenaria breve el miércoles, consciente del riesgo de incidentes que Trump podría provocar.

El gasto militar dominará las deliberaciones. En la cumbre de La Haya del año pasado, los aliados acordaron elevar su gasto en defensa hasta el 5% del PBI para 2035. Rutte ha insistido en que esta cumbre demostrará que los europeos están cumpliendo esos compromisos, instando a las capitales a presentar "planes claros, concretos y realistas" para alcanzar el objetivo. Sin embargo, Washington sigue cuestionando el ritmo de implementación. El Foro de la Industria de Defensa de la OTAN, que se reunió el martes, fue escenario de la firma de numerosos contratos por un valor total de 50.000 millones de dólares, calificados como "señal positiva" pero insuficientes. Frédéric Givron, director general de la federación sectorial Belgian Security and Defense Industry, advirtió que "el proceso sigue siendo bastante lento" y que "aún queda un largo camino por recorrer".

El apoyo a Ucrania constituye otro eje central de las deliberaciones. Según el borrador de la declaración final, los europeos y Canadá se comprometerán a destinar a Kiev una ayuda militar de 70.000 millones de euros anuales para 2026 y 2027, cifra que incluye 60.000 millones de un préstamo europeo ya previsto. Sin embargo, Italia habría abogado por limitar ese compromiso únicamente al año 2026, evidenciando que la unidad mostrada por la Alianza encubre profundas divergencias entre las capitales europeas. Zelensky, quien se declaró "combativo" en vísperas de su encuentro bilateral con Trump, espera obtener nuevos compromisos para la entrega de misiles Patriot destinados a la defensa aérea ucraniana, especialmente necesarios para interceptar misiles balísticos rusos. Ucrania también insta a Washington a autorizar la producción de estos misiles en Europa o incluso en territorio ucraniano.

La cumbre se desarrolla bajo un estricto dispositivo de seguridad. Las autoridades turcas han desplegado un operativo excepcional en torno al palacio de Beştepe, el aeropuerto y los hoteles donde se alojan las delegaciones, mientras se han restringido las concentraciones públicas en Ankara. La tensión también se ha hecho evidente en lo que respecta a la libertad de prensa: dos periodistas turcos fueron detenidos y puestos bajo custodia policial en la víspera de la inauguración, un nuevo ejemplo de las restricciones que rodean la cobertura mediática del encuentro en Turquía.

La cumbre de Ankara ocurre en un momento crucial para la OTAN. Trump mantiene deliberadamente la incertidumbre sobre el futuro del compromiso estadounidense en Europa, al que considera demasiado costoso y poco recíproco. El clima transatlántico se ha deteriorado aún más en las últimas semanas, afectando incluso las relaciones personales entre el presidente estadounidense y varios líderes europeos, en particular con Giorgia Meloni. Mientras tanto, Turquía pretende aprovechar el evento para consolidarse como un actor imprescindible de la Alianza, apoyándose en su pujante industria de defensa y en la cercanía mostrada entre Erdogan y Trump.

Me ha decepcionado mucho la OTAN y, sinceramente, si la cumbre no se hubiera celebrado en Turquía, es posible que no hubiera venido
— Donald Trump, presidente estadounidense
Siempre hay que ser combativo con el presidente Trump
— Volodimir Zelensky, presidente ucraniano
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Trump insiste en que casi no viene a esta cumbre?

Model

Porque siente que Europa no lo respalda. Para él, la OTAN es una transacción: Estados Unidos pone dinero y soldados, y espera reciprocidad. Cuando dice que los europeos no estuvieron ahí durante la ofensiva en Irán, está expresando una frustración más profunda: cree que la alianza es unilateral.

Inventor

¿Y Erdogan? ¿Por qué Trump lo trata tan diferente?

Model

Turquía ofrece algo que Europa no: lealtad sin cuestionamientos. Erdogan ha estado en el poder más de veinte años, entiende el juego de poder, y Trump respeta eso. Además, Turquía controla el Estrecho de Bósforo, una posición geográfica que la hace indispensable.

Inventor

¿Qué pasa con Groenlandia? ¿Es en serio o es un juego?

Model

Probablemente ambas cosas. Trump lo dice en serio, pero también sabe que genera ruido, que distrae, que mantiene a todos incómodos. Es una forma de ejercer poder: hacer que otros se pregunten qué hará a continuación.

Inventor

Los europeos acordaron gastar más en defensa. ¿Eso no debería satisfacer a Trump?

Model

Debería, pero no lo hace. Porque los acuerdos son para 2035, y Trump quiere resultados ahora. Además, sospecha que los europeos no cumplirán. Y tiene un punto: los contratos de defensa se firman lentamente, el reequipamiento es tedioso. La brecha entre lo prometido y lo entregado es real.

Inventor

¿Qué quiere realmente Zelensky de esta cumbre?

Model

Misiles Patriot y autorización para producirlos en Europa o en Ucrania. Pero también necesita que Trump no abandone a Ucrania. Por eso dice que hay que ser "combativo" con él: porque sabe que Trump podría cambiar de opinión en cualquier momento.

Inventor

¿Por qué detuvieron a esos periodistas turcos?

Model

Porque Turquía quiere controlar la narrativa. Una cumbre de la OTAN en Ankara es un evento de poder, y el gobierno turco no quiere que se cuestione nada. Es un reflejo de cómo funciona la política en Turquía, pero también de la tensión que rodea este encuentro.

Quieres la nota completa? Lee el original en La Nación ↗
Contáctanos FAQ