En el quinto mes de un conflicto que ninguna de las partes ha sabido cerrar, Donald Trump vuelve a elevar el tono contra Irán sin fijar fechas, consciente de que los ultimátums incumplidos tienen un coste político. Mientras el estrecho de Ormuz permanece bloqueado y los precios energéticos sacuden al mundo, el Congreso expresa por quinta vez su rechazo a la guerra, y los aliados regionales recomponen sus lealtades en silencio. Es la vieja tensión entre la retórica del poder y los límites reales de su ejercicio, jugándose esta vez sobre un tablero de petróleo, acero y vidas.
Trump intensifica amenazas contra Irán mientras pierde aliados y credibilidad
Cuatro militares estadounidenses muertos en combate esta semana; miles de civiles afectados por ataques a infraestructuras energéticas en Kuwait, Baréin y Jordania.