En el cruce entre el deporte global y la diplomacia multilateral, Donald Trump impulsa al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como posible sucesor del portugués António Guterres al frente de Naciones Unidas. La alianza forjada durante el Mundial 2026 parece haber trascendido el estadio para instalarse en los pasillos del poder internacional. La candidatura, aún sin confirmación del propio Infantino, colisionaría con la de la expresidenta chilena Michelle Bachelet y desafiaría la tradición no escrita de rotación geográfica que ha guiado históricamente estas designaciones.