Trump desafía la independencia de la Fed y Wall Street apenas reacciona

Los mercados simplemente asumen que nada es real hasta que suceda
Cómo el patrón repetido de amenazas y retrocesos de Trump ha erosionado la credibilidad de sus advertencias en Wall Street.

En el corazón de las democracias modernas, la independencia de los bancos centrales ha funcionado como un ancla silenciosa contra las mareas del poder político. A mediados de julio de 2025, Donald Trump mostró a legisladores un borrador de carta para destituir a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, solo para retractarse públicamente horas después. Wall Street apenas parpadeó, revelando que los mercados han aprendido a descontar las amenazas del presidente como ruido pasajero, un hábito que, paradójicamente, podría volver más probable el día en que la amenaza se convierta en acto.

  • Trump mostró a legisladores lo que describió como una carta de despido para Jerome Powell, encendiendo alarmas sobre una posible ruptura con décadas de independencia de la Reserva Federal.
  • Los mercados reaccionaron con movimientos moderados —el oro subió, el dólar cayó casi un uno por ciento, los bonos a largo plazo se tensaron— pero se estabilizaron en cuestión de horas cuando Trump declaró el despido 'altamente improbable'.
  • Los inversores han codificado el llamado 'TACO trade': comprar en las caídas provocadas por amenazas de Trump, confiando en que el presidente siempre suavizará su posición, una estrategia que ha resultado rentable durante meses.
  • Expertos como George Saravelos de Deutsche Bank advierten que la historia es implacable: cuando un gobierno interfiere con su banco central, las monedas colapsan, la inflación se dispara y los mercados de bonos se desmoronan.
  • La indiferencia creciente de Wall Street podría estar enviando a Trump exactamente la señal equivocada: que cruzar la línea roja no tendría consecuencias catastróficas, alentando una escalada que los mercados aún no han descontado.

En abril, cuando Trump insinuó por primera vez que podría destituir a Jerome Powell, los mercados respondieron con alarma genuina: acciones a la baja, dólar debilitado, analistas advirtiendo que la independencia del banco central era una línea que no se cruza. La lección parecía grabada en piedra.

Tres meses después, el guión se repitió con resultados muy distintos. A mediados de julio, Trump se reunió con legisladores y les mostró lo que describió como una carta de despido para Powell, citando como justificación el costo de una renovación en la sede de la Fed. El miércoles siguiente, antes de que Trump negara públicamente sus intenciones, el oro subió, los rendimientos de los bonos a largo plazo aumentaron y el dólar cayó cerca de un uno por ciento. Pero cuando el presidente declaró que despedir a Powell era 'altamente improbable', los mercados se calmaron con rapidez y las acciones se mantuvieron cerca de sus máximos históricos.

Esa calma revela la lógica del llamado 'TACO trade' —Trump Always Chickens Out—, una estrategia que los inversores han perfeccionado durante meses: comprar en las caídas provocadas por amenazas presidenciales, esperar la inevitable marcha atrás y vender cuando los precios se recuperan. Con cada ciclo, las reacciones iniciales del mercado se vuelven más tibias, erosionando el poder disuasorio de las propias amenazas.

Lo que inquieta a los analistas no es lo que ya ocurrió, sino lo que podría ocurrir después. George Saravelos, de Deutsche Bank, recuerda que la evidencia histórica es contundente: la pérdida de independencia de un banco central desencadena colapsos de divisas, derrumbes en los mercados de bonos y espirales inflacionarias. Steve Sosnick, de Interactive Brokers, señala que algunos operadores podrían estar tan seducidos por la promesa de tasas de interés más bajas —la exigencia central de Trump a la Fed— que han dejado de preocuparse por cómo llegarían esas tasas.

El peligro más profundo es interpretativo: si Trump leyó las reacciones moderadas del mercado como una señal de que el costo político y financiero de destituir a Powell sería manejable, cada nueva amenaza sin consecuencias lo acerca un paso más a cruzar la línea que en abril parecía sagrada. Como observa el profesor Jonathan Doh de Villanova, en algún punto la moderación puede convertirse en indiferencia, y en ese momento la línea roja podría haber dejado de ser roja.

En abril, cuando Donald Trump comenzó a sugerir públicamente que podría despedir al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, los mercados reaccionaron con alarma. Las acciones cayeron. El dólar se debilitó. Los analistas de Wall Street levantaron la voz en coro: la independencia del banco central es sagrada, una línea roja que simplemente no se cruza. Powell mismo señaló que la ley no lo permitía. La lección parecía clara: ni siquiera se bromea con la autonomía de la Fed.

Tres meses después, todo cambió de forma. El martes por la noche de mediados de julio, Trump se reunió con legisladores y les dijo que planeaba despedir a Powell, posiblemente al día siguiente. Según fuentes presentes en la reunión, incluso mostró un documento que afirmaba era la carta de despido. Su justificación: una costosa renovación en la sede de la Reserva Federal que consideraba un desperdicio de dinero. El miércoles por la mañana, antes de que Trump negara públicamente sus intenciones, los mercados se movieron. El oro subió. Los rendimientos de los bonos a largo plazo aumentaron. El dólar cayó casi un uno por ciento. Pero luego Trump declaró que despedir a Powell era "altamente improbable", a menos que hubiera fraude involucrado. Y con eso, los mercados se calmaron. Las acciones se mantuvieron cerca de sus máximos históricos. El pánico se disipó.

Lo que sucedió en esos días revela algo inquietante sobre cómo funciona Wall Street ahora. Los inversionistas han desarrollado lo que los analistas llaman el "TACO trade"—Trump Always Chickens Out, Trump siempre se echa para atrás. La lógica es simple: cuando Trump amenaza con algo radical, los mercados caen brevemente. Los inversores astutos compran en la baja, esperan a que Trump suavice su posición o la abandone por completo, y luego venden cuando los precios se recuperan. Ha sido una estrategia rentable durante meses. Con cada nueva ronda de amenazas—sobre aranceles, sobre la Fed, sobre lo que sea—las reacciones del mercado se vuelven más moderadas. Los inversionistas simplemente asumen que nada de lo que dice Trump es real hasta que alguna versión diluida finalmente se concreta.

Pero esto plantea una pregunta incómoda: ¿confían realmente los mercados en que Trump nunca cruzará la línea roja? ¿O simplemente se han acostumbrado tanto al caos que las viejas reglas ya no aplican? George Saravelos, jefe global de estrategia de divisas de Deutsche Bank, escribió hace poco que la evidencia empírica y académica es clara: cuando un banco central pierde su independencia, las consecuencias pueden ser catastróficas. Las monedas colapsan. Los mercados de bonos se desmoronan. Las expectativas de inflación se disparan. Los rendimientos reales caen. Las primas de riesgo se elevan debido a la erosión institucional. Esto no es teoría abstracta. Es lo que sucede en el mundo real cuando los gobiernos interfieren con sus bancos centrales.

Lo preocupante es que Estados Unidos nunca ha estado tan cerca de descubrir qué pasa cuando un presidente intenta destituir realmente al presidente de la Fed. Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers, señala que aunque los mercados de acciones ignoraron en gran medida los reportes sobre el posible despido, la reacción moderada podría reflejar dinámicas peligrosas. Algunos operadores podrían estar tan entusiasmados con la posibilidad de tasas de interés más bajas—la principal exigencia de Trump a la Fed—que no les importa si esas tasas llegan como resultado de una interferencia gubernamental directa. Es una idea descabellada, pero es lo que los números sugieren.

Más preocupante aún es cómo podría interpretar Trump estas reacciones moderadas. ¿Fue el reporte inicial un globo de ensayo para ver cómo reaccionaría el mercado a un despido real? Si es así, las reacciones templadas de las acciones y los bonos podrían haber aumentado la disposición del presidente a tomar medidas. Después de todo, la reacción inicial estuvo lejos de ser catastrófica. Jonathan Doh, profesor de administración en la Escuela de Negocios de Villanova, observa que los mercados parecen haberse acostumbrado a un patrón donde el gobierno amenaza con medidas radicales pero retrocede cuando la reacción inicial es negativa. Pero con cada nueva ronda, esas reacciones iniciales se vuelven más moderadas. En algún momento, la moderación podría convertirse en indiferencia. Y en ese momento, la línea roja que parecía tan sagrada en abril podría no parecer tan roja después de todo.

Los mercados parecen haberse acostumbrado a un patrón donde el gobierno amenaza con medidas radicales pero retrocede cuando la reacción inicial es negativa
— Jonathan Doh, profesor de administración en la Escuela de Negocios de Villanova
Las reacciones moderadas de las acciones y los bonos a 10 años podrían haber aumentado la disposición del presidente a tomar medidas
— Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Wall Street no reaccionó con pánico cuando Trump mostró esa carta de despido?

Model

Porque los mercados han aprendido un patrón. Trump amenaza, los precios caen un poco, luego Trump se echa para atrás, y los precios suben. Los inversionistas ganaron dinero con eso una y otra vez. Ahora simplemente asumen que nada es real hasta que suceda.

Inventor

Pero la independencia de la Fed es importante, ¿verdad? Eso es lo que dijeron todos en abril.

Model

Sí, es importante. La evidencia académica es clara: cuando los bancos centrales pierden independencia, las monedas colapsan, la inflación se dispara. Pero los mercados parecen haber decidido que eso es un problema para después.

Inventor

¿Qué cambió entre abril y julio?

Model

Nada cambió en la realidad. Lo que cambió es la credibilidad. Cada vez que Trump amenaza y luego retrocede, la próxima amenaza se toma menos en serio. Es como el niño que grita lobo.

Inventor

¿Entonces Trump podría estar interpretando esto como una señal verde?

Model

Exactamente. Si los mercados no reaccionan con pánico cuando muestras una carta de despido, ¿por qué no intentar realmente hacerlo? Las reacciones moderadas podrían estar diciéndole que el mercado puede tolerarlo.

Inventor

¿Y si realmente lo hace? ¿Qué pasa entonces?

Model

Entonces descubrimos si la independencia de la Fed era tan importante como todos decían, o si los mercados simplemente estaban fingiendo preocupación. Podría ser muy malo.

Inventor

¿Hay algo que detenga esto?

Model

Solo una cosa: que los mercados reaccionen con verdadero pánico la próxima vez. Pero después de meses de falsas alarmas, es difícil saber si eso sucederá.

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