En el umbral de una nueva era diplomática, la administración Trump extendió una mano concreta hacia Colombia al anunciar mil millones de dólares en apoyo al gobierno recién inaugurado de Abelardo de la Espriella. El gesto, acompañado de una promesa de revisar los aranceles impuestos durante años de fricción con Gustavo Petro, señala que las relaciones entre Washington y Bogotá pueden reinventarse con la misma velocidad con que se deterioraron. En la historia larga de las alianzas hemisféricas, este momento recuerda que los vínculos entre naciones no son destino fijo, sino elección renovada.