En un giro que suspende —sin cancelar— la amenaza de una guerra de proporciones históricas, Donald Trump anunció el domingo el inicio de negociaciones con Irán para el lunes, cediendo a la petición de sus aliados del Golfo que ven en la diplomacia una salida real. El estrecho de Ormuz, arteria por la que fluye una quinta parte del petróleo mundial, permanece bajo control iraní mientras Teherán negocia con Omán una ruta alternativa y atribuye el cierre a los incumplimientos de Washington. Lo que se juega no es solo un acuerdo nuclear o una vía marítima: es la pregunta de si la razón puede aún a