En la ciudad de Filadelfia, una noche de agosto se convirtió en escenario de esa vieja tensión entre el esfuerzo colectivo y el momento individual: Alec Bohm, en la décima entrada de un juego que se resistía a ceder, conectó el triple que rompió el equilibrio y llevó a los Filis a su séptima victoria consecutiva sobre los Cardenales de San Luis. El béisbol, como la vida, suele resolverse en un instante que condensa horas de incertidumbre.