En el arco largo de la vida humana, las decisiones tomadas en la mediana edad pesan más de lo que solemos imaginar. Investigadores del NYU Langone Health han confirmado, tras seguir a más de doce mil personas durante casi tres décadas, que controlar la presión arterial, evitar la diabetes tipo 2 y no fumar entre los 45 y los 65 años puede extender la vida cognitivamente intacta en casi trece años. El hallazgo no es una promesa de inmortalidad, sino algo más humano y alcanzable: la posibilidad de llegar a la vejez con la mente presente.