Durante más de un cuarto de siglo, más de doce mil personas caminaron hacia la vejez mientras los investigadores observaban en silencio qué las separaba de la demencia. Lo que emergió no fue un misterio genético ni una promesa farmacológica, sino algo más cercano y más antiguo: la presión arterial controlada, la ausencia de diabetes y el abandono del tabaco se asociaron con casi trece años adicionales de vida cognitiva intacta. El hallazgo, publicado en Neurology Open Access, recuerda que muchas de las batallas más importantes por la salud del cerebro se libran en la mediana edad, mucho antes
Tres factores clave pueden retrasar la demencia hasta 13 años
Durante el seguimiento, 3.008 participantes desarrollaron demencia y 5.238 fallecieron sin haber desarrollado la enfermedad.