El cabello, ese elemento que solemos asociar con la apariencia, guarda en realidad una memoria fisiológica del cuerpo: sus cambios pueden preceder a diagnósticos que aún no tienen nombre. Especialistas advierten que la caída persistente, la pérdida de brillo y el retraso en el crecimiento son señales tempranas de enfermedades tiroideas, anemias o deficiencias nutricionales que todavía no se han manifestado de otra forma. En un tiempo en que las redes sociales ofrecen respuestas fáciles, la medicina insiste en que solo la evaluación profesional puede distinguir el síntoma de la causa, y con ell