En el corazón festivo de Bariloche, mientras la nieve convocaba celebración, trabajadores de la ciencia y la educación superior eligieron ese mismo escenario para recordar una verdad incómoda: los saberes que una nación construye durante décadas pueden deshacerse en meses. La movilización del miércoles, enmarcada en un paro universitario nacional, no fue solo un reclamo salarial sino una advertencia sobre soberanía: un país que desfinancia su ciencia cede a otros la capacidad de pensar su propio futuro.
Trabajadores de ciencia se movilizan en Centro Cívico durante Fiesta de la Nieve
Despidos de 13 trabajadores en CONICET y preocupaciones sobre reincorporación en CNEA, afectando capacidades científicas del país.