En una playa selvática de Darién, cerca de la frontera colombiana, tres tortugas baula —la especie marina más grande del mundo y una de las más amenazadas— regresaron a anidar en Panamá por primera vez desde 2017. Su presencia, confirmada por el Ministerio de Ambiente, interrumpe casi una década de silencio reproductivo en un país que, como gran parte del Pacífico Oriental Tropical, ha visto colapsar el 95% de esta población desde los años ochenta. El hallazgo no resuelve una crisis, pero recuerda que la naturaleza, cuando encuentra refugio, todavía sabe cómo volver.