En los márgenes del conocimiento sobre Marte, un nuevo estudio de la Universidad de Alabama en Huntsville revela que las tormentas de polvo globales del planeta rojo no son solo fenómenos visuales o mecánicos, sino que pueden acumular campos eléctricos capaces de generar descargas destructivas. Analizando la gran tormenta de 2018, los investigadores identificaron condiciones físicas que amplían el catálogo de peligros que la humanidad deberá enfrentar si algún día pisa ese suelo. Marte, que ya exigía respeto, ahora también exige precaución eléctrica.