En el ritmo acelerado de la vida digital, Apple ha incorporado silenciosamente en sus ajustes de accesibilidad una función que transforma la parte trasera del iPhone en un atajo personalizable: Tocar atrás. Con dos o tres golpes suaves sobre la carcasa del dispositivo, cualquier usuario puede ejecutar acciones cotidianas sin aplicaciones adicionales ni botones físicos nuevos. Es un recordatorio de que la tecnología más útil suele ser la que ya llevamos encima, esperando ser descubierta.