En una sala de conferencias londinense, TM Roh, CEO de Samsung Electronics, ofrece algo poco común en el mundo tecnológico: una reflexión honesta sobre los límites de la inteligencia artificial que su propia empresa promueve. Nueve meses después de asumir el cargo, Roh no celebra sin reservas el avance de los asistentes conversacionales, sino que advierte sobre el riesgo de dependencia y defiende una IA que sirva al ser humano sin suplantarlo. En un momento en que la industria compite por quién ofrece la IA más capaz, Samsung apuesta por algo más sutil: la IA que mejor comprende a cada persona