Queremos que todo se gestione desde el teléfono con más información
En un mercado inmobiliario que durante décadas operó con papeles y trámites heredados de otra era, dos jóvenes de 23 años decidieron que la frustración personal podía convertirse en arquitectura. Iñaki Valencia y Martín Quijano lanzaron Mob.ar en Buenos Aires, una plataforma que usa inteligencia artificial para calificar inquilinos, validar documentos y cerrar alquileres con garantías digitales. Su apuesta no es solo tecnológica: es una lectura de que la fricción en el acceso a la vivienda no es inevitable, sino diseñada, y por lo tanto, transformable.
- El mercado de alquileres en Argentina sigue atrapado en lógicas analógicas que excluyen a inquilinos solventes y dejan a propietarios sin información real sobre sus candidatos.
- Dos emprendedores de 23 años abandonaron caminos seguros para construir desde cero una solución que automatiza lo que históricamente dependía del papel y el seguimiento manual.
- Mob.ar ya reúne más de 1.000 propiedades y ha concretado más de diez alquileres, con una comisión máxima de u$s299 que solo se cobra cuando la operación se cierra.
- El verdadero obstáculo no es técnico: la plataforma necesita que propietarios, inquilinos e inmobiliarias la adopten simultáneamente para que los efectos de red generen valor real.
- La meta declarada es comprimir el proceso completo de alquiler a 48 horas, integrando pagos, administración y comunicación en un solo lugar desde el teléfono.
Iñaki Valencia llegó a Buenos Aires en 2022 con 23 años y se encontró con un laberinto: papeles, seguros de caución y trámites que parecían diseñados para otra época. Lo que más lo perturbó fue descubrir que inquilinos con capacidad económica real quedaban afuera por no cumplir exigencias tradicionales, mientras los propietarios abrían sus puertas sin conocer verdaderamente a quien entraba.
Valencia venía de una familia ligada al sector inmobiliario y había estudiado Negocios Digitales en la Universidad de San Andrés. Cuando decidió actuar, encontró a Martín Quijano, programador desde los 15 años y egresado de la misma universidad, también con raíces familiares en el negocio. La combinación fue casi inevitable. A fines de 2025, Valencia dejó Roomix para dedicarse por completo a la startup junto a Quijano.
Lo que construyeron es Mob.ar: un sistema que califica inquilinos, valida documentación, integra garantías digitales a través de una alianza con Hoggax y permite firmas electrónicas. Los propietarios publican sin costo y reciben candidatos previamente analizados. La comisión máxima es de 299 dólares, y solo se cobra cuando el alquiler se concreta. Para ciertos planes, el servicio es gratuito.
La inteligencia artificial no reemplaza personas: lee documentos, responde consultas frecuentes, detecta inconsistencias y precalifica interesados. Como explicó Quijano, el objetivo no es conseguir más consultas sino mejores candidatos: verificados, organizados y con respaldo financiero real.
En pocos meses, la plataforma superó las 1.000 propiedades publicadas y mantiene conversaciones con inmobiliarias interesadas en sus herramientas. El desafío central que reconocen los fundadores es de escala: necesitan que los tres actores —propietarios, inquilinos e inmobiliarias— usen la plataforma al mismo tiempo para que el efecto de red funcione.
La visión de largo plazo apunta a que una persona pueda encontrar una propiedad, coordinar una visita y avanzar con la reserva en cuestión de horas, reduciendo el proceso completo a 48 horas. Los próximos pasos incluyen herramientas para gestionar pagos, vencimientos, reclamos y comunicación entre partes, todo desde el teléfono. 'El mercado todavía tiene mucho espacio para simplificarse', concluyó Valencia, 'y creemos que ese cambio recién está empezando'.
Iñaki Valencia tenía 23 años cuando se mudó a Buenos Aires en 2022 y descubrió un problema que lo perseguiría hasta convertirse en negocio. Necesitaba alquilar, y el proceso fue un laberinto de papeles, seguros de caución, firmas y trámites que parecían diseñados para otra época. Pero lo que realmente lo golpeó fue darse cuenta de que había inquilinos con dinero suficiente para pagar que quedaban rechazados por no cumplir con exigencias tradicionales, mientras los propietarios abrían sus puertas sin saber realmente quién estaba del otro lado.
Valencia provenía de una familia ligada al mercado inmobiliario y había estudiado Negocios Digitales en la Universidad de San Andrés con una beca. Conocía el funcionamiento diario de una inmobiliaria desde adentro. Cuando decidió actuar sobre esa frustración, encontró a Martín Quijano, un programador que llevaba escribiendo código desde los 15 años y que también venía de una familia con raíces en el negocio inmobiliario. Quijano era egresado del colegio ORT y de la misma universidad que Valencia. La combinación fue casi inevitable: experiencia del sector más capacidad tecnológica.
A fines de 2025, Valencia tomó una decisión que requería coraje a esa edad. Dejó Roomix, un proyecto conocido donde trabajaba, para concentrarse completamente en la startup con Quijano. Ambos tenían apenas 23 años. Sabían que construir desde cero significaba renunciar a un camino seguro, pero la motivación para resolver el problema del alquiler era más fuerte que la incertidumbre.
Llamaron a la plataforma Mob.ar, y lo que construyeron es un sistema que ordena lo que durante décadas dependió del papel y el seguimiento manual. La plataforma califica a los inquilinos, valida documentación, integra garantías digitales a través de una alianza con Hoggax y permite avanzar con firmas electrónicas y procesos automatizados. Los propietarios pueden publicar sin costo y comenzar a recibir candidatos previamente analizados. El modelo de negocio es simple: cobran una comisión máxima de 299 dólares únicamente cuando el alquiler se concreta. Para ciertos planes, el servicio es gratuito.
La inteligencia artificial no está pensada como reemplazo de personas, sino como herramienta para automatizar tareas repetitivas. Lee documentación, responde consultas frecuentes, ordena información, detecta inconsistencias y precalifica interesados. Libera tiempo para el trabajo que realmente importa. Quijano explicó la lógica: "No se trata solamente de conseguir más consultas, sino de conseguir mejores candidatos. Personas verificadas, con documentación organizada y con capacidad financiera para respaldar la operación".
En apenas meses, Mob.ar reunió más de 1.000 propiedades publicadas y concretó más de diez alquileres. Mantiene conversaciones con inmobiliarias interesadas en incorporar herramientas para ordenar documentación y mejorar la selección de candidatos. La plataforma ofrece gestión de visitas, validación de perfiles, administración de documentos y acceso a garantías digitales con descuentos de hasta el 50%. Para las inmobiliarias, suma análisis financiero, seguimiento de interesados y firma electrónica.
El desafío principal que ven los fundadores no es técnico sino de escala. Necesitan que propietarios, inquilinos e inmobiliarias utilicen la plataforma simultáneamente para que genere valor real. Es la lógica de los network effects: cuantos más usuarios, más útil se vuelve el producto para todos. Valencia lo expresó así: "El principal foco está en construir un network effect. Cuantos más propietarios, inquilinos e inmobiliarias utilizan Mob, más útil se vuelve el producto".
La visión de largo plazo es ambiciosa. Quieren que una persona pueda encontrar una propiedad desde el teléfono, coordinar una visita y avanzar con la reserva y la garantía en cuestión de horas. El objetivo final es que un inquilino pueda pasar de encontrar un aviso a estar en condiciones reales de mudarse en apenas 48 horas, mientras el propietario reduce los tiempos de vacancia y gana previsibilidad en el cobro. Los próximos pasos incluyen incorporar herramientas para administrar todo el ciclo del alquiler: pagos, vencimientos, reclamos, arreglos y comunicación entre las partes. La idea es que toda la gestión ocurra en un solo lugar, desde el teléfono, con más información y menos fricción. "El mercado todavía tiene mucho espacio para simplificarse y creemos que ese cambio recién está empezando", concluyó Valencia.
Citações Notáveis
Ahi me di cuenta de que había muchos inquilinos con capacidad de pago que quedaban afuera porque no cumplían con las exigencias tradicionales— Iñaki Valencia, cofundador de Mob.ar
No se trata solamente de conseguir más consultas, sino de conseguir mejores candidatos. Personas verificadas, con documentación organizada y con capacidad financiera— Martín Quijano, cofundador de Mob.ar
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Qué fue lo que realmente los hizo saltar del análisis del problema a dejar sus trabajos?
Creo que fue la combinación de dos cosas. Primero, Valencia vivió en carne propia la frustración de alquilar en Buenos Aires. Pero segundo, y quizás más importante, ambos crecieron en familias donde emprender era normal. No era un salto al vacío, era seguir un patrón que ya conocían.
Pero aún así, dejar un proyecto conocido a los 23 años es arriesgado.
Totalmente. Valencia dejó Roomix, que era algo concreto. Pero creo que la diferencia es que vieron un problema real que afectaba a miles de personas. No era una idea abstracta. Era algo que podían resolver con lo que sabían hacer.
¿Por qué creen que la IA es la pieza clave y no solo una herramienta más?
Porque el problema no es solo de información, es de velocidad y confianza. La IA permite leer documentos en segundos, detectar inconsistencias, precalificar inquilinos. Sin eso, seguirías dependiendo de personas revisando papeles manualmente. La tecnología es lo que hace posible el cambio de escala.
Mencionan 48 horas como el objetivo final. ¿Eso es realista o es más una visión?
Es una visión, pero no es fantasía. Ya tienen 1.000 propiedades y más de diez alquileres concretados. El sistema funciona. Lo que falta es que más gente lo use. Una vez que tengas suficientes propietarios e inquilinos en la plataforma, los tiempos caen naturalmente.
¿Cuál es el riesgo más grande que ven?
Que no logren el network effect. Si los propietarios no ven suficientes inquilinos, se van. Si los inquilinos no encuentran suficientes propiedades, se van. Es un juego de equilibrio. Y mientras tanto, tienen que competir contra sitios que ya tienen millones de usuarios.