A finales de agosto, Tesla se dispone a lanzar en Austin el Cybercab, un vehículo sin volante ni pedales que solo puede existir si la conducción autónoma funciona —y que llega al mundo precisamente cuando esa promesa sigue sin cumplirse. La brecha entre lo anunciado y lo demostrado no es menor: Waymo acumula 220 millones de millas autónomas frente a las 380.000 de Tesla, una distancia de 580 veces que no se cierra con eventos de lanzamiento ni sorteos en redes sociales. Lo que está a punto de ocurrir en las calles de Texas es menos un debut tecnológico que una prueba pública de fe —la de una e